Políticas públicas y regulación
Resumen
Comentario hecho por Bernardita Prado a la ponencia "Regulación de televisión, infancia, niñez y juventud", de Fernando Calero, consultor en el tema de regulación del "Compromiso por una Televisión de Calidad para la Infancia en Colombia", durante la sesión dedicada a las conclusiones y debate de este proceso, en el evento Televisión de Calidad. IV Muestra y Seminario Internacional. (Bogotá, 30 de agosto al 3 de septiembre de 2005).
Textocompleto
Me han pedido que comente la ponencia sobre regulación de Fernando Calero. Me voy a detener en dos puntos:
En primer lugar, una parte de la definición de regulación que presentó Fernando: “compromiso-pacto de distintos actores”. Creo que esto es lo fundamental en que se basará mi comentario, porque es así como nosotros entendemos en Chile la regulación.
En segundo lugar les contaré cómo hemos implementado la regulación en Chile para el fomento de la calidad, para darles a conocer el modelo que hemos tratado de gestionar y que nos ha dado algunos buenos resultados.
El CNTV y la televisión en Chile
El Consejo Nacional de Televisión es un organismo autónomo, tiene rango constitucional, tiene una ley especial que lo regula y sus principales facultades son: otorgar las concesiones de televisión abierta, encargar estudios que informen el debate de las investigaciones sobre televisión, tanto cuantitativas, como cualitativas, encargarse de la fiscalización de los contenidos de televisión, y el fomento de la calidad.
La labor del Consejo tiene una alta adhesión en nuestro país; la última encuesta de televisión, corrrespondiente a 2005, señalaba que el 94% de los chilenos está de acuerdo con que exista regulación de la televisión abierta y el 84% con que exista en la televisión de pago; es decir, que a pesar de ser la regulación un tema cuestionado, especialmente en el tema de la fiscalización que es la facultad más discutida, tiene una alta adhesión entre la sociedad civil.
En Chile existen seis canales de cobertura nacional y en paralelo 103 estaciones de televisión local y regional. Existe una televisión de pago, especialmente en el cable, que tiene una penetración de aproximadamente un 36,7% y el satélite con una cobertura menor: alcanza un 0,5% del mercado.
El 70% de ese universo que les señalo, corresponde principalmente a los sectores de más altos ingresos y sólo el 20% llega a los sectores más desposeídos, que son la mayoría de la población. Es decir, que la televisión abierta sigue siendo la protagonista de los medios de comunicación en mi país.
Un factor muy importante, y ahí vuelvo a la definición de regulación como compromiso-pacto entre diferentes actores, es que la televisión en Chile es netamente comercial; de los seis canales que les señalaba, cinco son privados y el canal público es un canal "sui generis", ya que tiene una ley especial y una misión pública que es fomentar una serie de valores como el pluralismo y la democracia; pero, por otra parte, tiene por ley la obligación de autofinanciarse. Por lo tanto, en la práctica, lucha día a día por el rating con el resto de su competencia.
Este fenómeno de una televisión pública autofinanciada ha dado buenos resultados; obviamente queda mucho por hacer, pero creemos que vamos por el camino correcto. En ese sentido quiero decir que considero que la regulación, la legislación, no es la única solución a todos los problemas. Cuando se trata de regular en áreas como la televisión, por lo general, las normas son lo que en derecho denominamos "normas abiertas, declarativas de principios", en las que se establecen ideales y “deberes ser”.
Una anécdota, a propósito de esto; a mi me tocó participar en la discusión del cambio de la normativa que aplica la ley, de la dictadura a la democracia. Y si ustedes ven los conceptos de la dictadura y los del sistema democrático son muy similares, porque en el fondo lo que todos queremos es promover los valores como la libertad y el respeto a los niños; lo importante es cómo se aplican en concreto esas grandes normas, porque de lo contrario, pasan a ser letra muerta.
Fernando nos presentaba la normativa colombiana de los años 80, que al parecer no se ha cumplido, por los comentarios que pude escuchar en la sala. En ese sentido, es muy importante tener claro que nadie es bueno por decreto; que es necesario manejar y gestionar la realidad. Nuestra realidad en Chile es de canales comerciales. Mi deber y mi trabajo es fomentar la calidad de televisión infantil en ese mundo; me encantaría poder decirles otra cosa, pero sería una leyenda.
La televisión en Chile, principal vehículo de transmisión de cultura, información y entretención
El 100% de los hogares en Chile tiene un televisor. De acuerdo con la última encuesta, los chilenos vemos un promedio de 3 horas, 4 minutos diarios de televisión. En el caso de las personas que tienen televisión por cable, esto aumenta a 3 horas 40 minutos, más o menos, y en el caso de quienes sólo tienen televisión abierta, hay un promedio de 2 horas 40 de visionado.
Según las investigaciones, en el año 2002, el 75% de los chilenos aproximadamente veía televisión en familia. La última encuesta señala que esto está cambiando; ahora sólo es el 70%, pero curiosamente en los estratos bajos, sectores D y E, baja mucho más dramáticamente, como a un 10%. ¿Qué nos quieren decir estos datos? O bien que con el desarrollo económico el equipamiento se ha incrementado, y la gente ve televisión en forma más individual, o que la televisión está teniendo otros competidores.
Esta misma encuesta, señala que el DVD, en el 2002, sólo tenía una presencia de un 5% de los hogares en Chile; ahora, en el 2005, tiene una presencia de un 46%. Al parecer, el DVD, se ha convertido en un claro competidor de la televisión, sobre todo con respecto a los niños y jóvenes.
Lo mismo sucede con el computador, que tenía una inserción de más o menos un 35% y sube a un 43% este año. En los sectores más bajos, D y E, conformados por personas de un sueldo mínimo (unos US$300 mensuales aproximadamente que es el ingreso mínimo en Chile), tiene una presencia de casi el 20%. Internet está penetrando en todos los sectores en Chile en forma muy radical y obviamente está cambiando los hábitos y la manera como se relaciona la audiencia con la televisión.
En el área de la información y en la entretención, estos y otros medios, como los video juegos están ocupando el lugar de la televisión; tanto los jóvenes como los niños satisfacen mejor sus necesidades y su curiosidad con ellos. Incluso los de sectores más bajos, porque hay Intenet en las escuelas y los cibercafés; es un “hábito audiovisual” que se está generalizando.
La televisión y la calidad, una preocupación ciudadana
Efectivamente a toda la sociedad civil le preocupa la calidad de los contenidos. En esta última encuesta, el 58% de los entrevistados decía estar insatisfecho con los contenidos de la televisión. Así que ustedes se preguntarán: ¿Qué está haciendo el Consejo al respecto? Estamos trabajando.
En 2001 había apenas un 9% de oferta de televisión infantil; el 82% de la calidad era media o baja, y no había televisión educativa ninguna. Esto preocupó sobre manera al CNTV.
Les puedo mostrar la realidad actual: la calidad alta se ha mantenido, la calidad media ha subido enormemente y no hay calidad baja. Se han creado nuevas franjas infantiles y existe un fenómeno muy importante en la televisión infantil, que es 31 Minutos, que es un programa que ha logrado concitar que los niños sean importantes, tanto para los avisadores, como para los canales. También está NOVASUR, una televisión educativa que partió siendo un plan piloto, se ha consolidado, y ahora ya está llegando a todo el país.
En el 2001 y 2003 había una calidad alta bastante moderada, frente a una proporción de calidad media y calidad baja considerable. Para medir esto, tenemos un estudio que llamamos “Barómetro”, que mide cada dos años la calidad en televisión infantil. Lo que se mide en este estudio es la presencia de violencia, de elementos sexuales, lenguaje inadecuado, conductas disruptivas, y como aspectos positivos se miden los elementos educativos presentes, en un sentido amplio, y la calidad técnica.
Les hablaba antes de la oferta de programación infantil y el fenómeno de 31 Minutos. Este programa nunca se hubiera financiado sin la ayuda del estado. Fue un riesgo que se tomó y el resultado fue exitoso. Es la evidencia de un concepto muy importante, que hemos logrado introducir: la calidad y la rentabilidad son compatibles.
Este programa logró demostrar que los rating de niños pueden ser altos, que la calidad en programas infantiles no necesariamente significa altos presupuestos y además sirvió de detonador para que el mercado y los canales empezaran a pensar en los niños como un factor importante de decisión.
Este programa se transmite por televisión nacional, pero también se exportó y ahora se transmite por Nickelodeon para toda Iberomérica. Fue finalista en los Emmy, en el Prix Jeunesse del año 2004, fue ganador del jurado en el Prix Jeunesse Iberoamericano del 2003 y también del jurado de los niños. Hemos tenido muchas satisfacciones con esta producción. El proyecto trabaja con marionetas muy sencillas, la clave de su éxito es un lenguaje inteligente, que toma a los niños en serio, como interlocutores válidos y el manejo de un humor muy especial.
Impulsores del cambio
Las investigaciones y estudios, para nosotros han sido clave y realmente han logrado posicionar al Consejo como un ente válido, propositivo, que no sólo se queda en la regulación fiscalizadora, sino que por el contrario, fomenta y participa positivamente en pro de una televisión de calidad.
Tenemos investigaciones y estudios de todo tipo, las más importantes son la Encuesta Nacional de Televisión, de la cual les hablaba antes, que se hace cada tres años y permite ir viendo la evolución del fenómeno de la televisión en el país.
También tenemos los "Barómetros", que se centran en ciertos géneros estratégicos como programación infantil, telenovelas, dibujos animados, noticiarios. En este último caso de los noticieros, ha sido una herramienta muy discutida, porque a los canales no les gusta ser evaluados, y dicen que puede ser un dirigismo estatal, que la calidad se impone desde el Estado. De todas formas, hemos logrado socializarlo y finalmente el público está satisfecho.
Quiero referirme a dos ejemplos de investigaciones netamente infantiles que se han realizado con motivo de los festivalesPrix Jeunesse Iberoamericano; el primero del año 2003, que descubrió la generación de los "tweens" (niños entre los 8 y 13 años). En Chile no se hablaba de los tweens hasta este estudio del Consejo que fue muy interesante, pues hizo evidente que se trata de niños con poder de decisión, que influían en sus hogares, que sus padres los tomaban en cuenta a la hora de adquirir productos, tomar decisiones en la casa, etc. Por lo tanto este estudio influyó muchísimo para la creación de las franjas infantiles en Chile.
El otro estudio es el Informe 13.17, que se dio a conocer recientemente. Habla de los adolescentes chilenos y es interesante porque destruyó mitos como que los jóvenes no quieren participar, que nada les importa. Este informe habla de jóvenes que sí les importa el futuro, muy involucrados en distintas actividades; hasta en política, que es la que menos les interesa, el nivel de participación alcanza cerca de un 20%. Habla de jóvenes muy preocupados por la familia, contrarios al aborto, pero partidarios del sexo seguro, a favor de la comunicación y de que se hablen todos los temas, y que, en general se sienten muy optimistas del futuro, con ganas de participar y de influir.
Otro impulsor del cambio es el Fondo del Consejo Nacional de Televisión. Los fondos que administra, son los únicos recursos que entrega el Estado en Chile para producir televisión de calidad. Como comenté antes, en Chile los canales son autofinanciados, por lo tanto los ingresos para hacer televisión provienen de la publicidad. El Fondo representa alrededor del 0,4% de los ingresos publicitarios. Pero a pesar de tratarse de una cantidad relativamente pequeña, son recursos que hemos logrado focalizar bien; han sido algo así como un capital semilla que ha logrado impulsar nuevas experiencias de calidad.
El Fondo se asigna a través de concursos públicos. Pueden participar canales y productores independientes, por sí o asociados. Hay categorías exclusivas para productores independientes, y también se admiten las coproducciones. Los evaluadores o jurados técnicos, están conformados por representantes de canales (eso es muy importante, porque acerca la brecha entre la industria y la producción independiente) y por evaluadores extranjeros.
Los evaluadores presentan al Consejo los mejores proyectos en cada una de las categorías concursables y el Consejo es el jurado por ley competente y quien finalmente designa los ganadores. Con esto se ha logrado fomentar muchísimas áreas; la infantil por supuesto, pero también la ficción, el sitcom, los documentales, etc.
En cuanto a los recursos, hace algunos años eran bastante menores, pero se han incrementado, prácticamente cuadruplicado, en parte, gracias a la actual Presidenta del Consejo, que es una mujer que ha hecho mucho lobby político, para darle preponderancia a esta facultad de fomento, darle énfasis al desarrollo de la televisión de Calidad, y bajar un poco el perfil de la fiscalización; de esta forma ha logrado recabar recursos para el Fondo. Del 2004 al 2005 hay un incremento del 40%. Ahora alcanzan más o menos unos dos millones de dólares.
Los recursos son fiscales, del presupuesto de la nación. Por lo tanto hay que defenderlos en el Parlamento. Otra de las claves para esto ha sido tener buenos resultados, porque con buenos resultados y buenos ratings, los parlamentarios están más proclives a darnos más fondos y así el lobby de la Presidenta es mucho más eficaz. Si los programas que se financiaran no tuvieran ninguna repercusión, sería más difícil que nos entregaran estos recursos.
En el Fondo, siempre se ha mantenido la tendencia de invertir en los niños. Para el Consejo son una audiencia estratégica y que tiene que ser una prioridad permanente. En 2005 se financiaron seis programas infantiles con alrededor de US$ 600.000.
Otro impulsor importante ha sido el hecho de ser sede y organizador del Festival Iberoamericano de Televisión Infantil Prix Jeunesse. En 2003, a pesar de las preocupaciones que teníamos por ser la primera vez que íbamos a ser sede de este festival, tuvimos 12 países participantes, 89 programas, 41 finalistas y 6 ganadores; una participación bastante importante. Creo que la calidad era discutible, pero para ser la primera versión, estuvimos todos muy contentos.
Este festival se concreta gracias a una red latinoamericana conformada por personas como Patricia Castaño, Adelaida Trujillo, Beth Carmona, Ricardo Casas, entre muchos otros. El festival es producto de esto. Antes, nosotros los latinoamericanos teníamos que reunirnos en Alemania cada dos años a hablar en inglés, porque no teníamos una sede en nuestro continente. Gracias a este festival, hablamos en español y nosotros somos los anfitriones de los invitados extranjeros.
El Festival incluye conferencias, mesas de discusión, una muestra doblada al español de ejemplos de calidad, que son los finalistas del festival internacional, talleres para profesionales, y lo más importante, la formación de esta red de contacto.
Este año tuvimos 550 participantes, 14 países en competencia con la incorporación de Perú y Portugal: Hubo 111 programas postulantes, 55 finalistas y 8 ganadores.
Otro elemento que vale la pena mencionar como impulsor del cambio es Novasur, proyecto de televisión educativa, que se podría clasificar como “ecológico”, pues se adapta a la realidad de los profesores y de los niños.
Novasur surgió porque nos dimos cuenta que las escuelas podían tener el mejor material audiovisual, comprado a Channel Four o a la BBC, pero los profesores no lo usaban, en primer lugar porque la gran mayoría eran mujeres, que no sabían manejar el VHS y se complicaban con el control remoto. Y además, porque ya tenían ocupado el tiempo de sus clases y no sabían como incluir este material. Por lo tanto se gastaban grandes recursos para comprar videos que quedaban encerrados en un mueble, y cuando llegaba el momento de renovar la videoteca, estaban empolvados y no habían sido usados nunca.
Entonces vimos que lo más importante era integrar los videos a las clases y para esto se diseñaron una serie de incentivos para que los profesores los usaran, como bonos y medidas de evaluación tanto a los profesores, como a los niños, para medir la influencia del uso de Novasur. Esta es una iniciativa de cooperación entre el Estado, el Consejo y los entes privados; llega a los colegios rurales a través del satélite y a los colegios urbanos a través del cable. Es una experiencia que está creciendo y que yo creo va a ser muy exitosa.
Algunas reflexiones para compartir
¿Calidad y rating son incompatibles? Estamos seguros que no. Creo que lo que nosotros tenemos que hacer en Chile, y pienso que también es el caso de Colombia, pues en ambos casos nuestra televisión se financia por la publicidad, es lograr que los buenos contenidos sean rentables. Y ese es el desafío para los creativos, para el Estado, para los canales, para los avisadores. El fin es lograr que sea real lo que aparecía en la definición de regulación presentada por Fernando: un acuerdo de trabajo entre distintos actores.
Para terminar, quería decirles que hoy temprano en la mañana, paseando por la Plaza de Bolívar, vi en la parte frontal del Ministerio de Justicia un lema que decía: “Colombianos, las armas les han dado la independencia, las leyes les darán la libertad”. Y yo les quería decir que el trabajo pragmático, eficiente, honesto, inteligente de personas como nosotros, es lo único que puede dar una televisión de calidad para los niños de nuestra región que tanto la necesitan.
Comentarios del público
¿Cómo desarrollan los procesos de evaluación de los programas en Chile?
Bernardita Prado: A través de las investigaciones y estudios que mencionaba. No crean que ha sido fácil , el Barómetro de Noticieros ha sido muy polémico. Sin embargo, el tema de los niños es algo que logra superar estos obstáculos. Por ejemplo, para la segunda edición del Festival Prix Jeunesse Iberoamericano, cuyo lema fue “Por los niños nos sumamos", todos los canales se unieron. Una persona de una canal dirigió la clausura, otra la inauguración;los extranjeros tal vez no se dan cuenta de la importancia de esto, pero para los chilenos es muy emocionante verlos juntos y reunidos por los niños.
¿Cómo han logrado en Chile la coordinación para las investigaciones con los académicos? Esto es algo que en Colombia ha sido difícil.
B.P.: La verdad es que no ha sido difícil en Chile, porque en el fondo siempre hay tres actores: el Consejo, una universidad, obviamente de comunicaciones, y una empresa muy solvente del medio. Por ejemplo, en estos dos estudios que les mostré, el de los Tweens y el de los adolescentes, participan McCann-Erickson, una agencia muy importante en Chile, el Consejo y ADIMARK. Yo diría que la clave ha sido el compromiso de distintos actores. Esto es muy relevante, el Estado solo no puede, la academia sola no puede.
En la presentación que nos hizo Fernando aparece como una de las grandes dificultades definir el concepto de niñez. Ustedes tienen una aproximación con los dos estudios que han hecho, pero ¿cómo define lo en Chile que se entiende por niñez?
B.P.: Los estudios en Chile más que definir la niñez, han tratado de caracterizar a los niños, es decir, entender cómo se comportan, qué les preocupa, cuáles son sus actividades, anhelos, etc. Una gran conclusión del estudio de adolescentes que se me olvidó contarles es que los jóvenes no se identifican, no se ven representados en la televisión.
¿Cómo ha sido el papel de los padres en coordinación con las actividades del Consejo?
B.P.: Los padres en Chile no han tenido para mi gusto el desarrollo que ha tenido este proceso. Por ejemplo, la encuesta señala eque el 67% de los niños menores de dos años ve televisión. Otro estudio señalaba que a las 11 de la noche la audiencia infantil superaba el 25%. Entonces, ¿dónde están los padres ahí? Los padres tienen un discurso muy fuerte de que les preocupan los contenidos, pero yo diría que no hay una organización fuerte, que los represente y que sea activa. Fedepadres, fue una organización que se asoció con nosotros en la organización del primer festival, pero era absolutamente dependiente de una sola persona y esa personapor distintos motivos no pudo seguir trabajando. Diría yo que falta una solidez civil en los padres de familia.
Usted mencionaba la existencia de un sólo canal público, que se autofinancia. ¿Cómo logra competir este canal público con los demás?
B.P.: Efectivamente este canal se autofinancia y es uno de los que tiene el "share" más importante de rating en Chile. Obviamente está toda la discusión de si cumple su función de canal público. No sé si lo han logrado, pero al menos han tenido buenos aciertos, debido en gran medidad, creo yo, a una buena gestión. No necesariamente frente a una gran cantidad de recursos el resultado es calidad. Obviamente la calidad necesita recursos, pero necesita también una muy buena gestión de estos, y además mucha creatividad; la combinación de todos estos factores es lo que produce programas de calidad.
Yo diría que uno de los peores factores que atenta contra la calidad de la televisión, no es tanto la falta de talento, sino la falta de tiempo. Si ustedes se fijan, en la mayoría de canales la inmediatez y la urgencia no deja ver lo realmente importante. Son cortoplacistas en su acción, no tienen visión a largo plazo.
Es importante tener en cuenta que el rating no se alcanza de un día para otro, los contenidos de calidad hay que conocerlos; se trata de un juego entre el público y el producto que requiere tiempo. Y es ese tiempo precisamente el que muchas veces los emisores no le dan a los buenos programas. Por este lado Televisión Nacional ha tenido muy buenos aciertos. Como el fin no es de lucro, sino que solo tiene que autofinanciarse, los programas más rentables subsidian a los otros.
Fernando Calero: Yo creo que es una experiencia que deberíamos mirar. Una de las características más destcadas de Televisión Nacional de Chile, es la autonomía que la ha caracterizado, que garantiza la continuidad en el servicio y la credibilidad.
B.P.: Obviamente esto tiene una razón muy fácil: en la dictadura, Televisión Nacional era el vocero de los militares, era un canal que nadie veía. Con el cambio a la democracia y con este nuevo sistema de autonomía, ha sido un orgullo que Televisión Nacional sea totalmente autónoma del gobierno; tanto, que el gobierno muchas veces se queja de que el canal público es mucho más duro con el presidente y con los distintos poderes del Estado, que los canales privados que muchas veces pueden ser de la oposición. Y eso es precisamente lo que le dio en un inicio toda la fuerza y credibilidad a la que se refiere Fernando. Tiene además otros aciertos como las telenovelas, producciones muy importante, que han tenido mucho éxito en Televisión Nacional desde hace ya varios años.
Fernando Parada (Director de Contenidos del Compromiso por una Televisión de Calidad para la Infancia en Colombia): Quiero hacer un comentario para finalizar. Es muy importande decir que nosotros hemos involucrado a la Comisión Nacional de Televisión en todo el proceso del Compromiso en Colombia. Un resultado fundamental de esta alianza es un acuerdo de televisión que está en este momento en proceso en la Comisión. No había antes, un acuerdo que regulara el tema de manera específica. Por eso me parece importante que ustedes sepan que este es uno de los resultados importantes que hemos logrado en ese proceso. Queremos invitar a los sectores que nos han acompañado en el proceso del Compromiso a que nos acompañen también en la construcción de este acuerdo.
En primer lugar, una parte de la definición de regulación que presentó Fernando: “compromiso-pacto de distintos actores”. Creo que esto es lo fundamental en que se basará mi comentario, porque es así como nosotros entendemos en Chile la regulación.
En segundo lugar les contaré cómo hemos implementado la regulación en Chile para el fomento de la calidad, para darles a conocer el modelo que hemos tratado de gestionar y que nos ha dado algunos buenos resultados.
El CNTV y la televisión en Chile
El Consejo Nacional de Televisión es un organismo autónomo, tiene rango constitucional, tiene una ley especial que lo regula y sus principales facultades son: otorgar las concesiones de televisión abierta, encargar estudios que informen el debate de las investigaciones sobre televisión, tanto cuantitativas, como cualitativas, encargarse de la fiscalización de los contenidos de televisión, y el fomento de la calidad.
La labor del Consejo tiene una alta adhesión en nuestro país; la última encuesta de televisión, corrrespondiente a 2005, señalaba que el 94% de los chilenos está de acuerdo con que exista regulación de la televisión abierta y el 84% con que exista en la televisión de pago; es decir, que a pesar de ser la regulación un tema cuestionado, especialmente en el tema de la fiscalización que es la facultad más discutida, tiene una alta adhesión entre la sociedad civil.
En Chile existen seis canales de cobertura nacional y en paralelo 103 estaciones de televisión local y regional. Existe una televisión de pago, especialmente en el cable, que tiene una penetración de aproximadamente un 36,7% y el satélite con una cobertura menor: alcanza un 0,5% del mercado.
El 70% de ese universo que les señalo, corresponde principalmente a los sectores de más altos ingresos y sólo el 20% llega a los sectores más desposeídos, que son la mayoría de la población. Es decir, que la televisión abierta sigue siendo la protagonista de los medios de comunicación en mi país.
Un factor muy importante, y ahí vuelvo a la definición de regulación como compromiso-pacto entre diferentes actores, es que la televisión en Chile es netamente comercial; de los seis canales que les señalaba, cinco son privados y el canal público es un canal "sui generis", ya que tiene una ley especial y una misión pública que es fomentar una serie de valores como el pluralismo y la democracia; pero, por otra parte, tiene por ley la obligación de autofinanciarse. Por lo tanto, en la práctica, lucha día a día por el rating con el resto de su competencia.
Este fenómeno de una televisión pública autofinanciada ha dado buenos resultados; obviamente queda mucho por hacer, pero creemos que vamos por el camino correcto. En ese sentido quiero decir que considero que la regulación, la legislación, no es la única solución a todos los problemas. Cuando se trata de regular en áreas como la televisión, por lo general, las normas son lo que en derecho denominamos "normas abiertas, declarativas de principios", en las que se establecen ideales y “deberes ser”.
Una anécdota, a propósito de esto; a mi me tocó participar en la discusión del cambio de la normativa que aplica la ley, de la dictadura a la democracia. Y si ustedes ven los conceptos de la dictadura y los del sistema democrático son muy similares, porque en el fondo lo que todos queremos es promover los valores como la libertad y el respeto a los niños; lo importante es cómo se aplican en concreto esas grandes normas, porque de lo contrario, pasan a ser letra muerta.
Fernando nos presentaba la normativa colombiana de los años 80, que al parecer no se ha cumplido, por los comentarios que pude escuchar en la sala. En ese sentido, es muy importante tener claro que nadie es bueno por decreto; que es necesario manejar y gestionar la realidad. Nuestra realidad en Chile es de canales comerciales. Mi deber y mi trabajo es fomentar la calidad de televisión infantil en ese mundo; me encantaría poder decirles otra cosa, pero sería una leyenda.
La televisión en Chile, principal vehículo de transmisión de cultura, información y entretención
El 100% de los hogares en Chile tiene un televisor. De acuerdo con la última encuesta, los chilenos vemos un promedio de 3 horas, 4 minutos diarios de televisión. En el caso de las personas que tienen televisión por cable, esto aumenta a 3 horas 40 minutos, más o menos, y en el caso de quienes sólo tienen televisión abierta, hay un promedio de 2 horas 40 de visionado.
Según las investigaciones, en el año 2002, el 75% de los chilenos aproximadamente veía televisión en familia. La última encuesta señala que esto está cambiando; ahora sólo es el 70%, pero curiosamente en los estratos bajos, sectores D y E, baja mucho más dramáticamente, como a un 10%. ¿Qué nos quieren decir estos datos? O bien que con el desarrollo económico el equipamiento se ha incrementado, y la gente ve televisión en forma más individual, o que la televisión está teniendo otros competidores.
Esta misma encuesta, señala que el DVD, en el 2002, sólo tenía una presencia de un 5% de los hogares en Chile; ahora, en el 2005, tiene una presencia de un 46%. Al parecer, el DVD, se ha convertido en un claro competidor de la televisión, sobre todo con respecto a los niños y jóvenes.
Lo mismo sucede con el computador, que tenía una inserción de más o menos un 35% y sube a un 43% este año. En los sectores más bajos, D y E, conformados por personas de un sueldo mínimo (unos US$300 mensuales aproximadamente que es el ingreso mínimo en Chile), tiene una presencia de casi el 20%. Internet está penetrando en todos los sectores en Chile en forma muy radical y obviamente está cambiando los hábitos y la manera como se relaciona la audiencia con la televisión.
En el área de la información y en la entretención, estos y otros medios, como los video juegos están ocupando el lugar de la televisión; tanto los jóvenes como los niños satisfacen mejor sus necesidades y su curiosidad con ellos. Incluso los de sectores más bajos, porque hay Intenet en las escuelas y los cibercafés; es un “hábito audiovisual” que se está generalizando.
La televisión y la calidad, una preocupación ciudadana
Efectivamente a toda la sociedad civil le preocupa la calidad de los contenidos. En esta última encuesta, el 58% de los entrevistados decía estar insatisfecho con los contenidos de la televisión. Así que ustedes se preguntarán: ¿Qué está haciendo el Consejo al respecto? Estamos trabajando.
En 2001 había apenas un 9% de oferta de televisión infantil; el 82% de la calidad era media o baja, y no había televisión educativa ninguna. Esto preocupó sobre manera al CNTV.
Les puedo mostrar la realidad actual: la calidad alta se ha mantenido, la calidad media ha subido enormemente y no hay calidad baja. Se han creado nuevas franjas infantiles y existe un fenómeno muy importante en la televisión infantil, que es 31 Minutos, que es un programa que ha logrado concitar que los niños sean importantes, tanto para los avisadores, como para los canales. También está NOVASUR, una televisión educativa que partió siendo un plan piloto, se ha consolidado, y ahora ya está llegando a todo el país.
En el 2001 y 2003 había una calidad alta bastante moderada, frente a una proporción de calidad media y calidad baja considerable. Para medir esto, tenemos un estudio que llamamos “Barómetro”, que mide cada dos años la calidad en televisión infantil. Lo que se mide en este estudio es la presencia de violencia, de elementos sexuales, lenguaje inadecuado, conductas disruptivas, y como aspectos positivos se miden los elementos educativos presentes, en un sentido amplio, y la calidad técnica.
Les hablaba antes de la oferta de programación infantil y el fenómeno de 31 Minutos. Este programa nunca se hubiera financiado sin la ayuda del estado. Fue un riesgo que se tomó y el resultado fue exitoso. Es la evidencia de un concepto muy importante, que hemos logrado introducir: la calidad y la rentabilidad son compatibles.
Este programa logró demostrar que los rating de niños pueden ser altos, que la calidad en programas infantiles no necesariamente significa altos presupuestos y además sirvió de detonador para que el mercado y los canales empezaran a pensar en los niños como un factor importante de decisión.
Este programa se transmite por televisión nacional, pero también se exportó y ahora se transmite por Nickelodeon para toda Iberomérica. Fue finalista en los Emmy, en el Prix Jeunesse del año 2004, fue ganador del jurado en el Prix Jeunesse Iberoamericano del 2003 y también del jurado de los niños. Hemos tenido muchas satisfacciones con esta producción. El proyecto trabaja con marionetas muy sencillas, la clave de su éxito es un lenguaje inteligente, que toma a los niños en serio, como interlocutores válidos y el manejo de un humor muy especial.
Impulsores del cambio
Las investigaciones y estudios, para nosotros han sido clave y realmente han logrado posicionar al Consejo como un ente válido, propositivo, que no sólo se queda en la regulación fiscalizadora, sino que por el contrario, fomenta y participa positivamente en pro de una televisión de calidad.
Tenemos investigaciones y estudios de todo tipo, las más importantes son la Encuesta Nacional de Televisión, de la cual les hablaba antes, que se hace cada tres años y permite ir viendo la evolución del fenómeno de la televisión en el país.
También tenemos los "Barómetros", que se centran en ciertos géneros estratégicos como programación infantil, telenovelas, dibujos animados, noticiarios. En este último caso de los noticieros, ha sido una herramienta muy discutida, porque a los canales no les gusta ser evaluados, y dicen que puede ser un dirigismo estatal, que la calidad se impone desde el Estado. De todas formas, hemos logrado socializarlo y finalmente el público está satisfecho.
Quiero referirme a dos ejemplos de investigaciones netamente infantiles que se han realizado con motivo de los festivalesPrix Jeunesse Iberoamericano; el primero del año 2003, que descubrió la generación de los "tweens" (niños entre los 8 y 13 años). En Chile no se hablaba de los tweens hasta este estudio del Consejo que fue muy interesante, pues hizo evidente que se trata de niños con poder de decisión, que influían en sus hogares, que sus padres los tomaban en cuenta a la hora de adquirir productos, tomar decisiones en la casa, etc. Por lo tanto este estudio influyó muchísimo para la creación de las franjas infantiles en Chile.
El otro estudio es el Informe 13.17, que se dio a conocer recientemente. Habla de los adolescentes chilenos y es interesante porque destruyó mitos como que los jóvenes no quieren participar, que nada les importa. Este informe habla de jóvenes que sí les importa el futuro, muy involucrados en distintas actividades; hasta en política, que es la que menos les interesa, el nivel de participación alcanza cerca de un 20%. Habla de jóvenes muy preocupados por la familia, contrarios al aborto, pero partidarios del sexo seguro, a favor de la comunicación y de que se hablen todos los temas, y que, en general se sienten muy optimistas del futuro, con ganas de participar y de influir.
Otro impulsor del cambio es el Fondo del Consejo Nacional de Televisión. Los fondos que administra, son los únicos recursos que entrega el Estado en Chile para producir televisión de calidad. Como comenté antes, en Chile los canales son autofinanciados, por lo tanto los ingresos para hacer televisión provienen de la publicidad. El Fondo representa alrededor del 0,4% de los ingresos publicitarios. Pero a pesar de tratarse de una cantidad relativamente pequeña, son recursos que hemos logrado focalizar bien; han sido algo así como un capital semilla que ha logrado impulsar nuevas experiencias de calidad.
El Fondo se asigna a través de concursos públicos. Pueden participar canales y productores independientes, por sí o asociados. Hay categorías exclusivas para productores independientes, y también se admiten las coproducciones. Los evaluadores o jurados técnicos, están conformados por representantes de canales (eso es muy importante, porque acerca la brecha entre la industria y la producción independiente) y por evaluadores extranjeros.
Los evaluadores presentan al Consejo los mejores proyectos en cada una de las categorías concursables y el Consejo es el jurado por ley competente y quien finalmente designa los ganadores. Con esto se ha logrado fomentar muchísimas áreas; la infantil por supuesto, pero también la ficción, el sitcom, los documentales, etc.
En cuanto a los recursos, hace algunos años eran bastante menores, pero se han incrementado, prácticamente cuadruplicado, en parte, gracias a la actual Presidenta del Consejo, que es una mujer que ha hecho mucho lobby político, para darle preponderancia a esta facultad de fomento, darle énfasis al desarrollo de la televisión de Calidad, y bajar un poco el perfil de la fiscalización; de esta forma ha logrado recabar recursos para el Fondo. Del 2004 al 2005 hay un incremento del 40%. Ahora alcanzan más o menos unos dos millones de dólares.
Los recursos son fiscales, del presupuesto de la nación. Por lo tanto hay que defenderlos en el Parlamento. Otra de las claves para esto ha sido tener buenos resultados, porque con buenos resultados y buenos ratings, los parlamentarios están más proclives a darnos más fondos y así el lobby de la Presidenta es mucho más eficaz. Si los programas que se financiaran no tuvieran ninguna repercusión, sería más difícil que nos entregaran estos recursos.
En el Fondo, siempre se ha mantenido la tendencia de invertir en los niños. Para el Consejo son una audiencia estratégica y que tiene que ser una prioridad permanente. En 2005 se financiaron seis programas infantiles con alrededor de US$ 600.000.
Otro impulsor importante ha sido el hecho de ser sede y organizador del Festival Iberoamericano de Televisión Infantil Prix Jeunesse. En 2003, a pesar de las preocupaciones que teníamos por ser la primera vez que íbamos a ser sede de este festival, tuvimos 12 países participantes, 89 programas, 41 finalistas y 6 ganadores; una participación bastante importante. Creo que la calidad era discutible, pero para ser la primera versión, estuvimos todos muy contentos.
Este festival se concreta gracias a una red latinoamericana conformada por personas como Patricia Castaño, Adelaida Trujillo, Beth Carmona, Ricardo Casas, entre muchos otros. El festival es producto de esto. Antes, nosotros los latinoamericanos teníamos que reunirnos en Alemania cada dos años a hablar en inglés, porque no teníamos una sede en nuestro continente. Gracias a este festival, hablamos en español y nosotros somos los anfitriones de los invitados extranjeros.
El Festival incluye conferencias, mesas de discusión, una muestra doblada al español de ejemplos de calidad, que son los finalistas del festival internacional, talleres para profesionales, y lo más importante, la formación de esta red de contacto.
Este año tuvimos 550 participantes, 14 países en competencia con la incorporación de Perú y Portugal: Hubo 111 programas postulantes, 55 finalistas y 8 ganadores.
Otro elemento que vale la pena mencionar como impulsor del cambio es Novasur, proyecto de televisión educativa, que se podría clasificar como “ecológico”, pues se adapta a la realidad de los profesores y de los niños.
Novasur surgió porque nos dimos cuenta que las escuelas podían tener el mejor material audiovisual, comprado a Channel Four o a la BBC, pero los profesores no lo usaban, en primer lugar porque la gran mayoría eran mujeres, que no sabían manejar el VHS y se complicaban con el control remoto. Y además, porque ya tenían ocupado el tiempo de sus clases y no sabían como incluir este material. Por lo tanto se gastaban grandes recursos para comprar videos que quedaban encerrados en un mueble, y cuando llegaba el momento de renovar la videoteca, estaban empolvados y no habían sido usados nunca.
Entonces vimos que lo más importante era integrar los videos a las clases y para esto se diseñaron una serie de incentivos para que los profesores los usaran, como bonos y medidas de evaluación tanto a los profesores, como a los niños, para medir la influencia del uso de Novasur. Esta es una iniciativa de cooperación entre el Estado, el Consejo y los entes privados; llega a los colegios rurales a través del satélite y a los colegios urbanos a través del cable. Es una experiencia que está creciendo y que yo creo va a ser muy exitosa.
Algunas reflexiones para compartir
¿Calidad y rating son incompatibles? Estamos seguros que no. Creo que lo que nosotros tenemos que hacer en Chile, y pienso que también es el caso de Colombia, pues en ambos casos nuestra televisión se financia por la publicidad, es lograr que los buenos contenidos sean rentables. Y ese es el desafío para los creativos, para el Estado, para los canales, para los avisadores. El fin es lograr que sea real lo que aparecía en la definición de regulación presentada por Fernando: un acuerdo de trabajo entre distintos actores.
Para terminar, quería decirles que hoy temprano en la mañana, paseando por la Plaza de Bolívar, vi en la parte frontal del Ministerio de Justicia un lema que decía: “Colombianos, las armas les han dado la independencia, las leyes les darán la libertad”. Y yo les quería decir que el trabajo pragmático, eficiente, honesto, inteligente de personas como nosotros, es lo único que puede dar una televisión de calidad para los niños de nuestra región que tanto la necesitan.
Comentarios del público
¿Cómo desarrollan los procesos de evaluación de los programas en Chile?
Bernardita Prado: A través de las investigaciones y estudios que mencionaba. No crean que ha sido fácil , el Barómetro de Noticieros ha sido muy polémico. Sin embargo, el tema de los niños es algo que logra superar estos obstáculos. Por ejemplo, para la segunda edición del Festival Prix Jeunesse Iberoamericano, cuyo lema fue “Por los niños nos sumamos", todos los canales se unieron. Una persona de una canal dirigió la clausura, otra la inauguración;los extranjeros tal vez no se dan cuenta de la importancia de esto, pero para los chilenos es muy emocionante verlos juntos y reunidos por los niños.
¿Cómo han logrado en Chile la coordinación para las investigaciones con los académicos? Esto es algo que en Colombia ha sido difícil.
B.P.: La verdad es que no ha sido difícil en Chile, porque en el fondo siempre hay tres actores: el Consejo, una universidad, obviamente de comunicaciones, y una empresa muy solvente del medio. Por ejemplo, en estos dos estudios que les mostré, el de los Tweens y el de los adolescentes, participan McCann-Erickson, una agencia muy importante en Chile, el Consejo y ADIMARK. Yo diría que la clave ha sido el compromiso de distintos actores. Esto es muy relevante, el Estado solo no puede, la academia sola no puede.
En la presentación que nos hizo Fernando aparece como una de las grandes dificultades definir el concepto de niñez. Ustedes tienen una aproximación con los dos estudios que han hecho, pero ¿cómo define lo en Chile que se entiende por niñez?
B.P.: Los estudios en Chile más que definir la niñez, han tratado de caracterizar a los niños, es decir, entender cómo se comportan, qué les preocupa, cuáles son sus actividades, anhelos, etc. Una gran conclusión del estudio de adolescentes que se me olvidó contarles es que los jóvenes no se identifican, no se ven representados en la televisión.
¿Cómo ha sido el papel de los padres en coordinación con las actividades del Consejo?
B.P.: Los padres en Chile no han tenido para mi gusto el desarrollo que ha tenido este proceso. Por ejemplo, la encuesta señala eque el 67% de los niños menores de dos años ve televisión. Otro estudio señalaba que a las 11 de la noche la audiencia infantil superaba el 25%. Entonces, ¿dónde están los padres ahí? Los padres tienen un discurso muy fuerte de que les preocupan los contenidos, pero yo diría que no hay una organización fuerte, que los represente y que sea activa. Fedepadres, fue una organización que se asoció con nosotros en la organización del primer festival, pero era absolutamente dependiente de una sola persona y esa personapor distintos motivos no pudo seguir trabajando. Diría yo que falta una solidez civil en los padres de familia.
Usted mencionaba la existencia de un sólo canal público, que se autofinancia. ¿Cómo logra competir este canal público con los demás?
B.P.: Efectivamente este canal se autofinancia y es uno de los que tiene el "share" más importante de rating en Chile. Obviamente está toda la discusión de si cumple su función de canal público. No sé si lo han logrado, pero al menos han tenido buenos aciertos, debido en gran medidad, creo yo, a una buena gestión. No necesariamente frente a una gran cantidad de recursos el resultado es calidad. Obviamente la calidad necesita recursos, pero necesita también una muy buena gestión de estos, y además mucha creatividad; la combinación de todos estos factores es lo que produce programas de calidad.
Yo diría que uno de los peores factores que atenta contra la calidad de la televisión, no es tanto la falta de talento, sino la falta de tiempo. Si ustedes se fijan, en la mayoría de canales la inmediatez y la urgencia no deja ver lo realmente importante. Son cortoplacistas en su acción, no tienen visión a largo plazo.
Es importante tener en cuenta que el rating no se alcanza de un día para otro, los contenidos de calidad hay que conocerlos; se trata de un juego entre el público y el producto que requiere tiempo. Y es ese tiempo precisamente el que muchas veces los emisores no le dan a los buenos programas. Por este lado Televisión Nacional ha tenido muy buenos aciertos. Como el fin no es de lucro, sino que solo tiene que autofinanciarse, los programas más rentables subsidian a los otros.
Fernando Calero: Yo creo que es una experiencia que deberíamos mirar. Una de las características más destcadas de Televisión Nacional de Chile, es la autonomía que la ha caracterizado, que garantiza la continuidad en el servicio y la credibilidad.
B.P.: Obviamente esto tiene una razón muy fácil: en la dictadura, Televisión Nacional era el vocero de los militares, era un canal que nadie veía. Con el cambio a la democracia y con este nuevo sistema de autonomía, ha sido un orgullo que Televisión Nacional sea totalmente autónoma del gobierno; tanto, que el gobierno muchas veces se queja de que el canal público es mucho más duro con el presidente y con los distintos poderes del Estado, que los canales privados que muchas veces pueden ser de la oposición. Y eso es precisamente lo que le dio en un inicio toda la fuerza y credibilidad a la que se refiere Fernando. Tiene además otros aciertos como las telenovelas, producciones muy importante, que han tenido mucho éxito en Televisión Nacional desde hace ya varios años.
Fernando Parada (Director de Contenidos del Compromiso por una Televisión de Calidad para la Infancia en Colombia): Quiero hacer un comentario para finalizar. Es muy importande decir que nosotros hemos involucrado a la Comisión Nacional de Televisión en todo el proceso del Compromiso en Colombia. Un resultado fundamental de esta alianza es un acuerdo de televisión que está en este momento en proceso en la Comisión. No había antes, un acuerdo que regulara el tema de manera específica. Por eso me parece importante que ustedes sepan que este es uno de los resultados importantes que hemos logrado en ese proceso. Queremos invitar a los sectores que nos han acompañado en el proceso del Compromiso a que nos acompañen también en la construcción de este acuerdo.
Fuente
Bernardita Prado es Abogada, Licenciada en Ciencias Jurídicas y Sociales. Desde 1994 es Jefe del Departamento de Fomento del Consejo Nacional de Televisión de Chile, cargo en el que le corresponde la responsabilidad de administrar el Fondo Pro, un fondo de recursos estatales para promover la producción y difusión de programas de televisión de alto nivel cultural. Dicho fondo ha financiado programas de televisión de distintos géneros, entre los que se incluyen series, documentales, telefilms, programas para niños, programas educativos, etc. Es miembro del Consejo Audiovisual de Chile.
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