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La Experiencia de Once TV: Construyendo Una Franja Infantil

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Resumen
Presentación realizada por Patricia Arriaga en el marco del evento Televisión de Calidad. V Muestra, Seminario y Taller Internacional, realizado del 18 al 22 de agosto de 2006 en Bogotá (Colombia).
Textocompleto
He dedicado muchos años a la televisión para niños en México y en América Latina en la medida de lo posible. Simón Bolívar no murió en vano sabiendo lo que era tratar de juntar a América Latina, por eso los esfuerzos que hacen aquí ustedes y que han sido constantes durante 5 años son de destacar. Les voy a contar acerca del trabajo de 10 años, en que hemos tratado de consolidar una barra para niños en México. Antes déjenme hacer un pequeño viaje y explicar el contexto dentro del cual tuvimos que trabajar la barra de niños en la televisora pública que pertenece al Instituto Politécnico Nacional, con un presupuesto verdaderamente limitado.

El sistema de televisión y radio en todo el continente, prácticamente sin excepción, es el sistema americano, un sistema comercial que difiere de otros países de Europa, Asia y África donde hubo otras maneras en que los medios de comunicación se insertaron en las sociedades.

En América Latina se insertó desde el punto de vista económico, en un espacio en que los medios de consumo necesitan anunciarse. Se utiliza la radio en su momento y la televisión sigue el mismo modelo para pasar publicidad, ganar públicos y poder vender sus productos. Y para vender los productos se necesita atrapar las audiencias, los públicos y generar programas, y eso es lo que establece una dinámica económica muy importante.

Las empresas que se empiezan a anunciar en los años cincuenta en el inicio de la televisión en América latina, específicamente en México, son las empresas transnacionales y son anunciantes que establecen el modelo que prevalece actualmente. Esto lo señalo porque no es algo que podemos hacer a un lado, ya que las empresas están metidas, producen y se anuncian con intereses muy fuertes en la televisión. De hecho se han establecido grandes empresas de televisión muy importantes, por ejemplo en México Televisa, ahora TV azteca, construida específicamente con una base de ventas de televisores, bienes para el hogar que es Electra. Ese es el modelo.

Respecto a la televisión pública, esta era la televisión gubernamental. A ratos no era nada, a ratos le daban un poquito de dinero para que no se hablara de que no había posibilidad en los medios públicos y es una televisión pública realmente debilitada, sobre todo si la comparamos con el concepto Europeo de televisión pública.

Ese es el contexto del Canal Once, que nace en los años cincuenta dentro del Instituto Politécnico Nacional, una entidad creada por el presidente Cárdenas como apoyo educativo a los trabajadores de México. Es un instituto tecnológico y se le da el canal de televisión. Esto marca una serie de funciones en su principio, donde ese espacio que es el canal público más importante de México está vinculado a toda un área educativa, entonces se supone o se espera que su misión sea la de enseñar y educar. Durante muchos años se dijo que el crimen perfecto se debía cometer en las pantallas de Canal Once porque nunca nadie se iba a enterar, porque nadie veía Canal Once.

En 1988 el presidente Salinas nombró como directora del canal a Alejandra Lajous Vargas, mujer muy brillante, no politécnica, que nada tiene que ver con el politécnico ni con la televisión, ni con la educación, y le pide que haga del canal un verdadero canal público. Alejandra se aboca a levantar este canal y me invita a trabajar allí en 1992 para consolidarlo y reconformarlo como una opción de televisión pública más cercana al modelo Europeo que al modelo de televisión gubernamental que existía.

Por otro lado está el papel de los niños en la sociedad Mexicana, es decir, ¿Qué son los niños en la sociedad Mexicana? El 50% de la población de México -estamos hablando de un país de cien millones de habitantes- tiene menos de 16 años. Sin embargo los niños en México prácticamente no existen y en todas las entrevistas que me han hecho siempre empiezo diciendo “en México a nadie le importan los niños”. Los periodistas siempre dicen: bueno, pero entonces, la televisión que usted hace? Les digo: ¿ven como no les importa?

Es una aseveración muy fuerte decir que a nadie le importan los niños en este país, y nadie pregunta por qué pienso eso. Porque es así. En el caso de México y de muchos países latinoamericanos también, no es que no nos importen los niños o que no le importen a las autoridades o a los padres, es que desde el punto de vista social las sociedades se siguen construyendo con los adultos pensando que los niños son el futuro. Yo siempre digo "no. Los niños son el presente de nuestros países, no el futuro". Todos somos el futuro de los países, los adultos somos también el futuro del país y los niños como niños merecen la atención hoy.

Entonces en esa visión vieja pienso yo, de que los niños son el futuro, lo que hay que hacer es educarlos, darles de comer, darles salud, con una mirada siempre condescendiente hacia ellos. Ellos no pueden opinar sobre que se les va a enseñar en la escuela, se decide qué se les enseña; ni los métodos con que se les enseña o lo que se les tenga que enseñar, y lo mismo sucede con la alimentación y con otros temas.

Esos niños, esa gran masa en el caso de México donde la infancia va hasta los 16 años, no tienen voz. Van, se educan y luego cuando tienen 17 años y pintan bardas y hacen revueltas y cierran la universidad dicen: “qué barbaridad, están mal educados estos muchachos”. Digo "pues sí, nunca han hablado y cuando hablan se desbordan”. Ese es el contexto dentro del cual me tocó armar una barra de programación para niños y les doy la importancia de los tres contextos.

Siempre dicen que competimos contra lo comercial y contra la gran experiencia de televisión de cable y yo digo que en México tenemos 45 años con un canal de televisión para niños exclusivo y dedicado, que es el Canal 5 de Televisa, con una tradición enorme de trabajo con los niños. ¿Qué es lo que se transmite en Canal 5? Animación, todas las animaciones. Recientemente, digamos en los últimos 10 años, las animaciones japonesas y todo el presupuesto publicitario para niños lo tiene ese canal. Tan es así, que la misma Televisión Azteca no tiene una barra para niños porque no le interesa, está tan bien posicionado Canal 5 en las familias y en los niños que no tiene ningún sentido tratar de levantar una barra para formar algo para niños, porque no tendrían publicidad.

En este contexto están los niños, donde Once TV siempre ha tenido una tradición de hacer cosas para ellos y lo que se hacía era transmitir toda la parte educativa que les comentaba. Los adultos tenemos también la función espantosa por educar a los niños todo el tiempo: "lávate los dientes, no hagas esto, no hagas lo otro"…los pobres niños. Entonces se les educaba en la programación que había, ya saben: presentadores, títeres y animalitos.

Cuando llegó Alejandra y que no había presupuesto, lo que se hizo fue una barra de dos horas diarias en una ventana de colores, donde se compraban los paquetes que venían. Era una productora alemana con unos paquetes baratísimos donde venían animaciones húngaras, checas, alemanas. Era un paquete donde había cosas realmente hermosas.

Octavio Paz, nuestro poeta máximo veía “Ventana de Colores”, pero los niños medio lo veían porque las animaciones húngaras -no por que no sean maravillosas- competían contra los Power Rangers en Canal 5, y los niños quieren entretenerse, quieren esa televisión. Soñamos nosotros que los niños quieren otra televisión. No. Los niños quieren eso, quieren aventura, quieren drama, quieren sentir, quieren vivir, quieren reír, quieren enojarse, los niños no quieren que los eduquen. Bastante tienen con la escuela.

En el momento en que empezamos a conformar la barra de Canal Once en un espacio de 2 horas diarias, Alejandra me preguntó cuánto dinero dentro del presupuesto había dispuesto para el canal. Yo le dije: no sé, déjame pensar que voy a hacer.

Como antecedente, yo trabajé las primeras dos temporadas en Plaza Sésamo. Cuando Plaza Sésamo llegó a México la primera coproducción internacional del entonces Childrens Television Workshop, fue con México y creamos Plaza Sésamo en México con una productora independiente. Aprendí muchísimo. Aprendí que se ponía la mejor gente con el mejor talento y la mejor producción al servicio de los niños, a diferencia de lo que era la tradición entonces en México que era un señor vestido de niño llamado Chavelo y que decía tonterías. Esa era la televisión para los niños de México.

Estuvimos 5 años en las primeras 2 temporadas y después Televisa, que en aquel entonces tenía que quedar bien con el presidente Echeverría -el que hacía televisión educativa muy moderna- dijo: traigamos Plaza Sésamo. Pero salió Echeverría y dijeron: gracias Plaza Sésamo, hemos cumplido nuestra función política y regresemos a Chavelo. No había nada que hacer en televisión para niños en México, solo existía Televisa y a Televisa no le interesaba y Canal Once no tenia ningún recurso. Así que me convertí en otras cosas como economista, hice un doctorado en economía y me retiré de la televisión para niños.

Por circunstancias específicas regresé a la televisión y a la producción en el área de niños. Las cosas entonces habían cambiado un poco en México, y fue cuando le dije a Alejandra que teníamos que hacer algo con los niños. Yo hasta entonces estaba desconectada de lo que se hacía y me entere por ahí que había un festival en Alemania y que era el Prix Jeunesse. Dije, pues voy a ir a ver que hay, qué se premia en el mundo en la televisión para niños.

Cuando fui, me enamoré primero de Prix Jeunesse, después de Alemania porque adoro Munich, y entendí lo que era una televisión para niños. Les recomiendo a todos que empiecen a ahorrar, porque realmente si les interesa el tema, es una vitrina maravillosa de lo que se hace en el mundo. Y yo decía: ¿por qué los niños noruegos pueden tener esa televisión? ¿por qué los niños holandeses, los niños ingleses, los niños suecos tienen esa televisión y nosotros tenemos a Chavelo, un adulto vestido de niño? ¿qué esta pasando? ¿por qué están así las cosas?

Entonces dije: ¿qué puedo hacer? No puedo hacer la televisión que hace Holanda, que quisiera hacerla. No la podemos hacer porque el sistema holandés es muy diferente, el sistema donde está inserta la televisión es muy diferente al nuestro. Lo que tengo que hacer es buscar los sistemas comerciales que han logrado tener éxito en la televisión para niños y saber cómo lo hicieron y porqué. Entonces fui a Canadá y Australia donde pude aprender de ellos. Obviamente regresé a Childrens Television Workshop a ver qué estaba sucediendo, y con los materiales de Prix Jeunesse y con lo que vi, entendí lo que se podía hacer.

Siguió el proceso de sentarme una semana 10 días y entender qué era lo que estaba en la televisión mexicana para los niños. La conclusión fue muy sencilla: estaban adultos vestidos de niños como Chavelo.. y yo sé que todos adoran al Chapulín Colorado y al Chavo del Ocho. Voy a cometer una cosa terrible que es hablar un poquito mal del Chavo del Ocho, pero son adultos vestidos de niños y fingiendo ser niños. Está espléndidamente escrito, sin embargo el trabajo que hacía la Chilindrina, la estridencia y los gritos, en los setentas tal vez, pero hoy volver a tenerlo a mi me parece terrible.. es un problema personal.

Eso es lo que había: Chespirito, Chavelo, el Chavo del Ocho, adultos vestidos de niños, hablando como niños, gente con un punto de vista de la vida que era de niños. Y por otro lado, niños vestidos de adultos en las telenovelas de Televisa donde hablaban de celos e infidelidad a los 8 años. Eso es lo que había, esa era la presencia de los niños en la televisión mexicana.

Me pareció que el primer objetivo que teníamos era hacer una televisión atractiva que pudiera competir con lo que estaba. Segundo, poner a los niños en la pantalla porque en un medio como el mexicano el que sale en la televisión es importante, el que no sale en la televisión no es importante. ¿Qué mensajes estarán recibiendo los niños en donde ellos no se ven en la televisión?: pues que no son importantes. Además no tienen nada que decir, pues si no estás en la televisión no tienes nada que decir.

Yo pienso que los niños tienen mucho que decir y que merecen estar en la televisión y recibir el mensaje social de "eres importante porque estás en la televisión". Con esa filosofía me fui con Alejandra y le dije: necesitamos llevar a los niños a la televisión, necesitamos ver a los niños como son y no a los niños actores. Necesitamos que los niños sepan que su vida diaria merece estar en la televisión, que son importantes y que sus cosas cotidianas merecen estar en la pantalla de televisión.

Fue como se me ocurrió crear Bizbirije, un programa donde los niños mandaban sus reportajes, sus cartas, sus comentarios etc., y nosotros íbamos con las cámaras, les hacíamos entrevistas y notas de lo que ellos nos contaban.. de su tortuga, de su abuelita, su cumpleaños.. Realmente las historias de los niños conformaban el programa con el objetivo de decir: aquí estamos para ustedes, ustedes son importantes, llamen, manden lo que ustedes quieran y como ustedes quieran.

Nosotros salimos en noviembre de 1996 con Bizbirije. Contraté un equipo grande de investigadores, de gente que seriamente supiera investigar e ir con los niños y saber, qué viven, cómo viven, donde están, en recreos, en parques, en centros comerciales y hasta en los pueblos fuera de México. Contraté un equipo de cinco pedagogos, que tenían que diseñar y pensar cómo íbamos a hacer. Yo no quería que oliera a educación formal, sino que fuera una educación en sentido amplio. Contratamos productores y conformé un equipo de casi 90 personas para poder levantar la barra, con un presupuesto equivalente a lo que ganaba la telenovela infantil de Televisa en una semana de publicidad. Ese era el presupuesto de una barra de televisión.

Para Once Niños de Canal Once, que llegamos a producir el 60% de todo lo que se producía en México para niños en el país y con ese presupuesto, suena muchísimo 90 personas, todas entregadas haciendo un trabajo por los niños y capacitando toda la parte de producción. Yo había hecho televisión hacía 20 años pero no lo había hecho de nuevo y también tuve que aprender mucho. Todos aprendimos y seguimos aprendiendo. No es fácil porque no tenemos una tradición, no hay gente, no hay de donde echar mano.

Teníamos que formar y capacitar a todas las personas que entraban al Once, los sentábamos, les mostrábamos los programas de Prix Jeunesse que nos parecían importantes, y una vez a la semana hacíamos tours a parques y escuelas, para ir a ver a los niños de diferentes edades, cómo jugaban y cómo vivían.

Cuando salimos con Bizbirije en el 96, producción de Canal Once, a los niños que llamaban se les enviaba una credencial de reportero, tenían un código a través del cual ellos podían ser reporteros del programa. Eran ellos mismos quienes decían: “esta es mi casa y este es mi gato, reportó para Bizbirije, Juan López”. Ese era el concepto. Hicimos 300 credenciales. El primer día que salimos se cayó la central telefónica, no hubo manera de controlar las llamadas de los niños y las 300 credenciales se agotaron en los primeros 3 minutos. No teníamos más credenciales, no había teléfonos. Entonces me di cuenta la necesidad que tenían los niños de hablar, de ser escuchados, de ser importantes, de participar y de estar en un programa donde ellos pudieran ser la estrella.

Nosotros subimos los ratings en un 300%, la barra de Once Niños se convirtió en la barra mas importante de Canal Once y a la fecha sostiene prácticamente el rating de ese medio. Pasó de tener 2 horas diarias a tener 5 horas diarias y empezamos entonces a diseñar todo lo que íbamos a hacer para la barra. Una vez puestos los niños en la pantalla dijimos: ¿y ahora qué sigue? Televisión para niños y conformar barra para niños no es comprar programación y pasarla, no es comprar programación que nos gusta a nosotros y pasarla nada más, es bastante más complejo.

Es tan complejo como cuando le dicen a uno: ¿si no tuvieras nada que hacer qué harías? ¿si tuvieras todo el dinero que harías?. Es lo mismo teniendo la oportunidad de estar en contacto con los niños. Establecimos entonces toda una filosofía de la barra: quién es el niño que ve Canal Once, a qué niño o niña le estamos hablando, qué queremos lograr, y qué tipo de televisión vamos a hacer. Ciertamente tenía que ser una televisión que pudiera ser competitiva frente a Canal 5.

Cuando nosotros empezamos Canal 5 tenia entre 8 y 9 puntos de rating, y nosotros teníamos entre 0.3 y 0.4. Nosotros llegamos a tener hoy 7 puntos de rating y Canal 5 tiene 4 puntos. Claro, son 10 años sostenidos de trabajo, los niños saben que el canal es de ellos, que Once Niños es su barra y se quedan con nosotros.

No sé si ustedes hayan hecho investigación, probablemente estoy segura que varios de ustedes aquí sí, pero los niños son muy complejos. Los niños no son fieles a un canal, son fieles a un programa y tienen una programación de vida complejísima porque es la escuela, luego la hora de la tarea, luego tienen un programa, luego comen con el amigo, luego regresan al programa, luego se bañan, luego vuelven a ver el programa, luego meriendan, luego comparten.. son muy estructurados en sus tardes, que es el caso de México. Y sabemos cuándo se van a otro canal y luego regresan y qué es lo que esperan de Once Niños.

Metimos presentadores en vivo para poder estar cerca de ellos todos los días, los investigadores levantan temas que a los niños les preocupan y esa semana se ventilan esos temas en la televisora. Entre los temas que hemos tenido con los niños recuerdo el ataque a las Torres Gemelas el 11 de septiembre, nosotros estábamos en vivo. Nadie en la televisión Mexicana pensó que el 50% de su público eran niños que no entendían nada. En México -no sé como se vivió aquí- era terrible lo que se había vivido. Y los presentadores estaban con los niños, los niños llamaban, lloraban y preguntaban.

Nosotros teníamos ahí al director de noticias ayudándonos, asesorándonos sobre el contenido político, teníamos los pedagogos ayudándonos sobre lo que teníamos que hacer, porque por ejemplo los niños escolares lloraban y lloraban y las mamás nos llamaban pues no sabían qué decirles y nos preguntaban qué hacer.

Logramos entender entonces que se pasaban tantas veces las imágenes del ataque a las Torres Gemelas que los niños pensaban que los aviones seguían atacando y cayendo torres por todo el mundo. Aunque Nueva York está lejos, es muy relativo para un niño de 3 años. Un niño de 12 años lo vive de una manera diferente, ellos nos llamaban y nos decían “se lo merecen los gringos por hacernos comer tanta hamburguesa”.. Estuvimos con ellos en esos momentos y hemos estado con ellos en muchos momentos.

Al crear entonces la filosofía de la barra establecimos una “dieta balanceada” porque comer zanahorias es muy sano, junto con papa, carne, postre manzanas y demás. Zanahorias todo el día es terrible. Lo mismo sucede con las animaciones: ver animaciones está muy bien pero no animación todo el día.

Entonces la dieta balanceada eran todos los géneros, todos los formatos, y establecimos diferentes nichos. Por ejemplo los domingos teníamos un nicho para ver televisión en pijama mediante una barra de documentales; teníamos otra de cortometrajes unitarios para niños que nunca hay en una barra de programación dónde meter, y los niños podían ver espléndidos cortos hechos para ellos. La televisión es un monstruo y necesita a diario y los niños necesitan saber que todos los días a las 3 de la tarde tienen tal programa.

Establecimos toda una política y una filosofía de adquisiciones que nos permitiera combinar lo que teníamos que transmitir y cómo lo haríamos. Queríamos tener animación, queríamos tener acción viva, queríamos también muppets, y descubrimos que a los niños mexicanos no les gusta los muppets -no sabemos por qué-. Buscamos también diferentes duraciones de 1 minuto, de 2, de 5.. de media hora. Realmente conformar una barra de programación que cumpliera con el criterio de “dieta balanceada” y también incluimos programación de todo el mundo, porque Canal 5 tiene prácticamente animaciones americanas o japonesas y hay programación espléndida en otros países que queríamos que estuvieran en la pantalla de Canal Once.

Esto nos llevo a pensar ¿qué vamos a producir nosotros? Obviamente animación no podemos, la manera de competir es con acción y también con la idea de que los niños se vieran y vieran su realidad en la televisión. Entonces empezamos a producir Bizbirije, después hicimos un pequeño magazín con pequeños documentales sobre la vida de los preescolares y luego decidimos incursionar en la ficción.

Decidimos empezar en ficción con una serie de cortometrajes de 15 minutos apoyados y asesorados por una productora holandesa. Después desarrollamos ya nuestra primera serie de ficción formal de media hora con 52 episodios con personajes, lo cual nos permitió evolucionar en el propio trabajo de producción y capacitando gente del magazín Bisbirije. Llegamos a hacer otro magazín también para niños más grandes pues como televisora de servicio público teníamos que cubrir todos los públicos. Teníamos que tener una barra preescolar, otra para niños medios y llegamos hasta los 10-11 años. Los niños más grandes le correspondían a otra área del canal.

Esa es la historia, afortunadamente una historia de éxitos. Yo salí y sigue Once Niños. Para quienes quieran barras de programación en los canales, se necesita utilizar todas las estrategias del marketing, se necesita hacer una marca fuerte, posicionar la marca, trabajar sobre la marca con los niños y que no se les olvide que compiten contra la televisión comercial que tiene muchísimo dinero.

Estaba viendo en la mañana en Canal Capital de Bogotá, la serie Aventuras en Pañales. Qué bien escrita, qué bien producida ¿qué niño no la va a ver? Contra ello es con lo que tenemos que trabajar nosotros y tenemos que producir para llegar a esos niveles y llamar la atención de los niños. Ahora, si ustedes se fijan en la programación de cualquier canal importante del mundo prácticamente el Prime Time de los canales es siempre producción local.

En el caso de México es lo mismo, la mejor producción de la BBC no le gana a una producción local porque la gente se quiere ver. Los medios siguen siendo de uno. Está muy bien ver a otros que hacen cosas que divierten, pero quiere uno ver lo de uno, de ahí el éxito de los Big Brother en todo el mundo. Lo mismo los niños, los niños se quieren ver a ellos en sus casas. La animación te permite ir a donde quieras, te permite quedarte en la realidad, y la política que manejamos para la acción viva fue esa: mostrar la realidad de los niños mexicanos con los temas que les preocupaban a ellos en la realidad y en su convivencia diaria.

Esas son en términos muy generales las estrategias que seguimos. La barra Once Niños es la mejor posicionada, es el producto para niños mejor posicionado en todo el país. Después que se cayó la central telefónica se hizo una propia central de Canal Once con 20 telefonistas para el programa, para la barra de niños que ahora apoya a otras áreas del canal pero originalmente era únicamente para apoyar la barra de niños.

Los investigadores hacen las preguntas, las lanzamos ahí, los niños llaman, envían faxes o pueden enviar videos o lo que quieran sobre los temas. Y entonces preguntamos cosas como “cuál es tu postre favorito” hacemos las encuestas, sabemos qué actitudes tienen, qué problemas tienen, qué es lo que más les preocupa, qué es lo que ellos quieren, qué es lo que sueñan, qué desean, cómo, por qué, si quieren a su hermanito chiquito, si no lo quieren, si les gustaría tener más escuelas, menos escuelas, más albercas, deporte.. todo lo que quieren los niños lo sabemos.

Tiene dos presentadores, horas diarias, un grupo de investigación que está trabajando con los niños, sacando las preguntas que en el momento les preocupan. Ellos lo ven en la pantalla al día siguiente y se preguntan ¿cómo saben que yo quería saber de los tenis con patines, si funcionan o no funcionan? Y el lema era: contacto, contacto con los niños, la realidad de los niños. Hoy donde estén los niños ahí tenemos que estar nosotros, si están en las Torres Gemelas ahí estamos, si están en el X-Box o el Play Station, ahí estamos también nosotros para trabajar con ellos.

Preguntas del público

Cuales son los elementos principales para lograr un equilibrio dentro de esa estrategia de diseñar productos para niños?
Patricia Arriaga: Personalmente pienso que uno de los problemas que hay en la televisión en general y para los niños en particular, es el pésimo gusto, son arcoiris y peluches y ositos. ¿Qué es esto, qué estética es esa? Si tú ves los productos que hay en el mercado para niños están diseñados muy bien, nos puede gustar o no gustar, pero están espléndidamente diseñados en manejo de color, hay diseño para los niños.

Entonces creé un departamento muy fuerte, tenia 8 diseñadores, donde los productos que sacábamos estaban muy bien diseñados: la tipografía, los cortes de canal, el mismo logotipo, las identificaciones y eso nos puso a los ojos de los niños en otro nivel. Porque además también en el caso de México, las producciones pobres las asocian con que me van a enseñar algo, ahí viene el osito.. lávate los dientes.

Esa fue la estrategia que seguimos, no sé si funcione para todos, para darle ese look más glamoroso trajimos un conductor, buscamos otro tono como si lo hubiera hecho la televisión comercial. Podía haber sido un producto de la televisión comercial realmente, nada más la diferencia hubiera sido que aquí el contenido estaba perfectamente trabajado y con absoluta responsabilidad en lo que poníamos en la pantalla y como lo manejábamos.

En el caso particular de Bizbirije en su momento fue ver ese niño a cámara donde dijera “yo puedo escribir y contarles que mi abuelita cumplió 85 años y vinieron mis 113 primos a la fiesta”, ese sentirse importante. Creo que el secreto es de verdad desde el punto de vista de ellos, que esa es la gran diferencia entre la televisión para niños y la no para niños, que puede ser familiar.

No es para niños sólo porque hay un niño en la historia y es una familia con niños, porque el punto de vista no es el de los niños. Un niño vive muy diferente el salir a una vacación, como el me toca la ventanilla en el coche, o el que dice “yo no quería la cama de arriba” o la historia de la familia que sale de vacaciones y se divierte, ahí esta el niño y lo puede ver, pero no es suya, no es para ellos.

Ahora otra cosa que es importante también, que es una filosofía que seguimos nosotros, la diferencia por ejemplo de Nickelodeon. La sociedad mexicana es una sociedad muy conservadora y a los niños mexicanos -me atrevería a decir que a casi todos los niños de todas partes- les gusta estar con su familia. Cualquier niño en México prefiere ver el peor programa para adultos con sus papás que el mejor para niños solo.

Entonces lo que hicimos fue no alienar a los papás, por demás siento que necesitamos a los padres. Yo me pregunto: ¿realmente le toca a la televisión pública decirle a los niños lávate los dientes? Creo que les toca a sus papás decirles que se laven los dientes. ¿Qué nos toca como televisión pública? Por ejemplo había un debate sobre qué hacemos con el sexo porque nadie en México le habla de sexo a los niños, nadie les habla de drogas, pero sí oyen en los noticiarios de las 9 de la noche -que hay muchos niños viéndolo-, que cada vez venden más droga en las escuelas. Pero nadie les esta diciendo: oye si te ofrecen droga esto es lo que causa, es lo que sucede.

Mira, el debate nos toca a nosotros decirlo, ciertamente en la parte de sexo nos frenamos porque los niños quieren y los niños llamaban y nos decían: ¿cuándo nos van a explicar lo del sexo que no entendemos? Claro, ahí esta la pantalla, están los conductores, mis papás me dejan sólo con la televisión, que me hablen de sexo, quiero saber. Pero en investigaciones que hicimos los papás decían: eso nos toca a nosotros. La iglesia, las escuelas, no nos metamos ahí, no nos corresponde ahora.

Entonces ¿vale la pena gastar el tiempo en decirles lávate los dientes, o mejor les hablamos de drama humano que es dejar de ser niño, de lo difícil que es dejar sexto de primaria y pasar a secundaria y dejar a tus amigos? Yo creo que ahí estuvo el éxito, en el ritmo, en el tono, todo eso sí era de televisión comercial hace 10 años, ahora lo veo diferente. Así eran los temas y creo que ahí esta el equilibrio.

El Canal Once tiene Publicidad?

P.A. El Canal Once tiene muy poca publicidad.

¿Hay un código de ética para elegir qué tipo de comerciales se puede pasar?

P.A. No, yo si establecí un código de ética y negocié, por no decir obligué a los directores del canal a firmarlo y seguirlo. Sí podemos tener cierta publicidad pero le marcamos a los niños como se hace en Europa. Decimos: ahora empieza la publicidad, ahora termina la publicidad. No mezclarles la publicidad con lo demás.

En una producción que hicimos en El Diván de Valentina tuvimos posicionamiento de producto, porque o lo teníamos o no hacíamos la ficción y ahí valoramos qué hacemos. Lo aceptamos pero sí condicionamos que se manejara de una manera muy discreta, pues sabes que esta ahí el producto, porque siempre usan la misma leche, pero si no lo sabes, vamos, no está. Sí surgió el debate "lo hacemos o no lo hacemos". Pero el producto era noble.. vamos, no eran papas no eran refrescos, beber leche no le hace daño a nadie y con ese argumento sacamos recursos para poder sacar la ficción, pero sí teníamos un código de ética de todo.

¿Cómo se hace para diferenciar cuáles son las preocupaciones de los niños? Porque realmente cuando uno investiga y trabaja con los niños, encuentra uno muchas lógicas adultas en lo que ellos expresan como si fuera también de los niños, relaciones de poder. Uno dice “por eso mismo decidí no hablarles de sexo, porque los adultos no quieren que se les hable de sexo”, entonces sigue siendo una practica adulta. ¿Cómo diferenciar eso?

P.A.
Lo del sexo era así: a la televisora pública le corresponde hablar o no de sexo, no porque a los adultos les toque o no les toque. Mira, siempre cuando me preguntan qué es lo mas difícil de hacer televisión para niños les digo que es trabajar con los adultos. Son dos problemas: el principal, es la profunda carga de nostalgia que tenemos los adultos de nuestra propia niñez, entonces todo es lánguido. No, los niños no tienen nostalgia de su niñez porque la están viviendo.

Y el otro problema es que como todos fuimos niños, pensamos que sabemos lo que es ser niño y se nos ha olvidado y las cosas han cambiado. No me refiero a la parte educativa en el estricto sentido antiguo de educación, más bien de instrucción. Muchas veces están los niños en la mesa y entonces la mamá dice “lávate los dientes”. En una ficción es mejor ver que la niña va y se lava los dientes todo el tiempo sin decir nada.

Para saber qué le preocupa a los niños se debe estar con ellos teniendo 8 años, teniendo 5 años. Cuando yo veo y hemos visto cantidad, sobretodo el cine de adultos, los adultos que hacen cine que no son especialistas en niños y ponen a un niño de 8 años enamorándose de una niña de 8 años, cuando sabemos que no se soportan a esa edad.

Los niños de 8 años no se enamoran, un niño de 8 años no va a salir de clase y suspirar al ver a una niña en la ventana ¿qué es eso? Eso es no conocer lo que le preocupa. A los 8 años le preocupa que lo acepte su grupo con el que quiere jugar fútbol y quiere tener los tenis que tienen todos los del grupo, son otras cosas.

Otro ejemplo es el de las relaciones de poder. También otro problema que tenemos es que tenemos a los niños como si fueran santos. Permea una ilusión de que los niños son santos y buenos. No es cierto. Los niños son terribles, son crueles y no toleran la diferencia. Los niños son muy intolerantes, en grupos el que es diferente por clase social, por color de piel, por zona donde vive lo hacen a un lado. Todos esos problemas existen y hay estructuras de poder muy claras entre ellos. Por eso creo necesario, como les decía, observar a los niños en parques, platicar con ellos y estar cerca de ellos.

¿Cómo hacer nosotros como medios comunitarios y quienes creemos en los niños para poder posicionarlos como sujetos sociales y ofrecer una buena televisión para competir con las dos cadenas de televisión comercial de nuestro país? ¿Cómo hacer nosotros para darle un giro? Es un trabajo que va a ser a largo plazo, pero ¿cómo comenzamos para que esto en Colombia sea diferente?

P.A. El reto es enorme por lo que les decía al principio, la lógica de la televisión en nuestros países es la lógica de una televisión comercial. Lo que tú estás planteando es dificilísimo, no tendría la respuesta, más que una respuesta que se nos escapa a todos los que estamos aquí que es que exista la voluntad política de exigirle a los medios de comunicación que haya un porcentaje de producción local, como lo hizo Australia o como lo hizo Canadá.

Entonces si la gente tiene que producir, se tiene que trasmitir y va uno aprendiendo, porque afortunada o desafortunadamente se aprende haciendo y así se crea una industria de la televisión mas no una industria de la publicidad. En México hay una industria de la publicidad, salvo por la telenovela que se produce y se vende internacionalmente, todo lo demás se desecha, no se vende internacionalmente. Lo que han hecho Canadá y Australia por ejemplo, es una verdadera industria de la televisión de niños donde sus productos se venden en todo el mundo.

¿Qué opina usted de los programas comunitarios y que van en pro del desarrollo, que no están muy enfocados al entretenimiento sino más de desarrollo y más participativos?

P.A. Me parece espléndido que los tengan y que los hagan. Como les dije sobre la experiencia de Canal Once, donde teníamos que competir en un ambiente que les describí como comercial y de entretenimiento dando contenido, pero obviamente que el trabajo comunitario es importante.

No sé si existan aquí en Colombia canales comunitarios donde se transmite la información y funcionan a nivel de las comunidades muy bien. No sé si tu pregunta va en el sentido de cómo hacer que este trabajo que se hace para el desarrollo, y el trabajo comunitario, pueda llegar a los medios nacionales en un contexto de entretenimiento. Creo que es un nivel de política, es político, realmente es un problema político.

¿A que rango de edades se dirigen los programas de ustedes?

P.A. Como tenemos en mandato una televisora pública, tenemos que cubrir hasta 10 años y el canal se dividió de esa manera, de tal suerte que los niños más grandes a partir de 11 o 12, se cubría por otra dirección de producción, la producción de Once Niños iba desde preescolar hasta 10 y 11 años.

Quiero saber su opinión sobre un programa Mexicano que se llama Carrusel que tiene dos generaciones donde se nota la investigación, y qué impacto tiene este programa en los niños en México?

P.A. Un área de Televisa que se llama Televisa Niños dirigida por Rocío Ocampo, producía las telenovelas infantiles bajo ese criterio de formación. La gente que investiga los contenidos de Carrusel viene de esa escuela. A mí el melodrama como tal no me gusta, es un problema personal. Lo que a mí no me gusta son las moralejas abiertas, creo que hay maneras de contar historias espléndidas sin tener que decirle a los niños: ¿ya ves? tienes que hacer las cosas de esta manera.

Eran muy exitosas las telenovelas infantiles, pero se cerraron, se acabó Televisa niños, llegó Rebelde, vieron lo que ganaban con los adolescentes y que los niños veían esa producción y dijeron ¿para qué invertimos en Televisa Niños? El único producto que tenían era Plaza Sésamo que ahora es una coproducción con Discovery Kids y la telenovela infantil de las 4 de la tarde, que era muy buena y muy fuerte pero con lo que ganaron con Rebelde se acabo Televisa Niños.

¿Desde su experiencia, qué posibilidades considera que existen para tener una televisión educativa que en verdad le guste a los niños?

Pues tendríamos que definir el término “educativa”, si es educativa en un sentido estricto o en un sentido amplio. Hay canales para televisión educativa como tal o barras de programas educativos, formalmente educativos, que pueden funcionar muy bien. El chiste es atrapar a los niños. Es que los niños huelen educar y adiós, sobretodo teniendo otras opciones.

Yo diría que la Barra Once Niños, en un sentido amplio del concepto educación, es una barra educativa. Sí nos preocupamos porque los niños aprendan muchas cosas y hay ejercicios de percepción que son claramente educativos. Por ejemplo el Diván de Valentina tiene toda una estructura educativa detrás que la sostiene. Están las experiencias de Alemania, de Holanda, de la BBC y sería muy interesante que también escucharan lo que dicen ellos.
Fuente
Televisión de Calidad. V Muestra, Seminario y Taller Internacional. 18 al 22 de agosto de 2006, Bogotá - Colombia.
Patricia Arriaga realizó sus estudios profesionales en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Iberoamericana y de Economía y Fotografía en Nueva York. En 1972 inició su trayectoria en televisión con Plaza Sésamo. Fue Directora de Imagen Corporativa de Canal Once, la televisora pública de México, y Directora de Once Niños donde además de conformar y dirigir la franja infantil fue creadora y productora de las series Bizbirije, Mi gran amigo, Camino a casa y El diván de Valentina.

Sus producciones se han hecho acreedoras a más de 40 premios nacionales e internacionales, entre ellos, el Premio Internacional de Televisión para la Juventud otorgado por el Consejo de Europa, la Comunidad Europea y la UNESCO. En 2003 forma su propia productora, Nao Films, desde donde crea y produce las series de TV Cuentos de pelos y Fonda Susilla, el primer sitcom original de América Latina así como los cortometrajes El pez dorado y La nao de China.

En 2005 escribió y dirigió el largometraje La última mirada, su ópera prima, ganadora del Premio del Público en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara 2006. Es también directora de Nao Kids, una empresa de comunicación especializada en niños desde donde da asesoría a diversas empresas.

Comments

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Submitted by Anonymous (not verified) on Tue, 04/29/2008 - 14:48 Permalink

puedes mejorar aun mas

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Submitted by Anonymous (not verified) on Thu, 01/11/2007 - 12:21 Permalink

Me encanto tu página porque estoy armando una campaña para "El cuidado del agua" dirigida a los niños y muchas veces, por falta de conocimiento de la lógica infantil, no sabemos cómo dirigirnos a ellos.
Gracias por compartir tus
importantes experiencias.
Rosa.

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Submitted by Anonymous (not verified) on Sun, 04/22/2007 - 22:52 Permalink

Que bueno que toman importancia a los niños, era muy buena "ventana de colores" en canal once transmitian programas educativos para niños de la emisora de radio y televisión de japón la NHK, allá por los 90's; eran muy muy buenos esos programas me gustaría que los volvieran a transmitir, ya que les enseñana muchas cosas a los niños. También sería bueno que transmitieran el primer bizbirije, y todas las caricaturas de antes.

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Submitted by Anonymous (not verified) on Fri, 03/14/2008 - 21:06 Permalink

hola patricia me llamo marcela mi hija tine tres años y le en canta bizbirije yo llego de travar y todavia veo algunas caricaturas y la verdad es muy buena programacion me preocupa mucho lo que ve mi hija gracias por pensar en ellos, te lo agradesco, otra de las razones de contactarte es por mi hija quiere ser reportera pero no se como la puedo inscrivir por internet te agradeceria de antemano tu atencion y ayuda mi correo es march1983@live.com.mx

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Submitted by Anonymous (not verified) on Fri, 03/14/2008 - 21:51 Permalink

cuales eran los programas que en canal once se televisaban, para niños

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Submitted by Anonymous (not verified) on Mon, 04/20/2009 - 18:52 Permalink

fuimos aproximadamente 100 personas tratadas mal en el tren suburbano la noche del sabado enn la estacion buenavista despues del choque

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Submitted by Anonymous (not verified) on Thu, 04/30/2009 - 11:49 Permalink

Hola!
Mi nombre es Karina. Actualmente tengo 20 años, pero puedo decir que soy una orgullosa reportera de la primera temporada de Bizbirije (aún conservo mi credencial color fushia).

Ahora, por la tarea de la universidad y demás obligaciones que he ido adquiriendo con mi vida adulta, no puedo ver tanta televisión como antes pero debes en cuando veo la barra infantil con sus excelentes programas, como 31 minutos.

El motivo de mi comentario, además de felicitarlos por tan buen proyecto, es saber si pueden proporcionarme algunos de los nombres de las caricaturas que se transmitían en la zona O y Once Niños. Recuerdo una caricatura de origen Francés sobre unos niños que asistían a su escuela y la profesora era la señorita Mercurio ó una que era sobre un chico africano, un conejo amarillo parlante y una chica que se convertía en una gacela, entre otra. Se los agradecería mucho si pudieran proporcionarme esta información.

Mi correo es key_mr88@hotmail.com

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Submitted by Anonymous (not verified) on Fri, 05/15/2009 - 13:36 Permalink

Mis felicitaciones LIC. PATRICIA ARRIAGA.

Me parecen muy favorables sus proyectos Televisivos, ya que se exponen muchos aspectos educativos y culturales.