Development action with informed and engaged societies
After nearly 28 years, The Communication Initiative (The CI) Global is entering a new chapter. Following a period of transition, the global website has been transferred to the University of the Witwatersrand (Wits) in South Africa, where it will be administered by the Social and Behaviour Change Communication Division. Wits' commitment to social change and justice makes it a trusted steward for The CI's legacy and future.
 
Co-founder Victoria Martin is pleased to see this work continue under Wits' leadership. Victoria knows that co-founder Warren Feek (1953–2024) would have felt deep pride in The CI Global's Africa-led direction.
 
We honour the team and partners who sustained The CI for decades. Meanwhile, La Iniciativa de Comunicación (CILA) continues independently at cila.comminitcila.com and is linked with The CI Global site.
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Equidad, Salud y Mortalidad Infantil

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Resumen
Las estadísticas muestran que los niños y niñas pobres se mueren más temprano. De acuerdo a este documento, 6 de cada 1000 infantes mueren antes de cumplir cinco años; en el mundo en desarrollo, la tasa es de 88 por 1000 y en los países más pobres del mundo la tasa es de 120 por 1000. Los infantes más pobres están más expuestos al riesgo de contraer enfermedades, debido a la mala calidad del agua y de las instalaciones sanitarias, a la polución del aire dentro del hogar, al hacinamiento, a la mala condición de las viviendas, y una alta exposición a vectores de enfermedades. Es también más probable que tengan bajas defensas frente a enfermedades infecciosas, porque están desnutridos. Además, su salud está comprometida por los bajos niveles de cobertura de las intervenciones preventivas. Una vez enfermos, no es muy probable que sean llevados a consulta a un centro de salud; si lo son, es menos probable que reciban el tratamiento adecuado.

Entre las aproximaciones que han sido utilizadas para enfrentar este problema están:
  • Mejorar el nivel de conocimiento y cambiar el comportamiento de las madres pobres (por ej. lavarse las manos como prevención contra la diarrea, consejería acerca de nutrición),
  • Mejorar el acceso al agua y a instalaciones sanitarias,
  • Mercadeo del sector comercial (por ejemplo jabón y toldillos contra mosquitos),
  • Programas de empoderamiento de las mujeres a través de micro-créditos (generación de ingresos),
  • Hacer que el cuidado de la salud esté al alcance de los hogares pobres (a través de transferencias de dinero, esquemas de tratamiento gratuito, y seguro de salud),
  • Hacer que los centros de salud sean más accesibles (por ejemplo, mediante asociaciones con ONGs en áreas con malos servicios),
  • Incrementar los recursos (humanos y de otro tipo) en los centros de salud,
  • Utilizar proveedores de servicios que hablen el idioma de los grupos indígenas pobres y que comprendan sus costumbres,
  • Invertir los recursos de acuerdo al factor de mortalidad de mayor influencia.
Los autores afirman que “una implementación efectiva a gran escala es el siguiente reto”. Los nuevos programas, dicen, deben garantizar que las intervenciones estén dirigidas a personas pobres, y que esas personas aprovechen esas intervenciones.

Específicamente, los autores revisan dos estrategias para incrementar la supervivencia infantil en las comunidades pobres: cobertura segmentada y cobertura universal. La segmentación directa implica identificar los hogares o los individuos pobres, y desarrollar formas para que los servicios les lleguen específicamente a ellos. La segmentación indirecta enfoca los esfuerzos de un programa a áreas geográficas que son particularmente pobres.

La cobertura rápida universal es la segunda aproximación. Un ejemplo de esta estrategia es la inmunización de toda una comunidad contra una enfermedad infecciosa, sin preocuparse de que los más pobres reciban primero las vacunas. Aunque existe la preocupación de que iniciativas de cobertura universal pueden perder momento antes de llegarle a las personas más pobres, se evita el problema de la calidad diferencial del servicio. La decisión sobre qué estrategia debe seguirse, dicen los autores, debe tomarse caso por caso.

De acuerdo a este documento, es más probable que aproximaciones como éstas, orientadas hacia la pobreza, tengan éxito en entornos en los que los directores de programas y quienes definen las políticas ven la salud como un derecho humano básico. Los autores afirman que es importante darle a estas personas –y a los pobres, las ONGs, y los profesionales de la salud- información adecuada acerca de las desigualdades en salud. Para ello se han considerado tres formas de comunicar esta información: mediciones de las condiciones de salud y del uso del programa de acuerdo al estatus socioeconómico, género, o grupo étnico; fijar y monitorear los objetivos en salud en términos del estatus de salud o uso de servicios por parte de los pobres; y desarrollo de herramientas para hacer seguimiento del progreso en esos grupos.

Los autores también abogan por cambios a nivel internacional. Dicen que agencias tales como OMS y UNICEF deben trabajar para desarrollar conocimientos y competencias entre su personal sobre temas de pobreza y equidad, aconsejar a los gobiernos acerca de lo que pueden hacer, y categorizar los datos en salud de acuerdo a categorías socioeconómicas, de género, y geográficas (en vez de presentar simplemente promedios a nivel nacional). Ellos piden que las agencias multilaterales y bilaterales se aseguren de que el aspecto de la equidad sea parte integral del diseño de los nuevos proyectos, que en sus diálogos con los países toquen el tema de la equidad, y se aseguren de que las evaluaciones del impacto contengan información acerca de la equidad.

Resumiendo, los autores afirman que “las diferencias socioeconómicas en la mortalidad infantil no son simplemente desigualdades: hablan especialmente de falta de equidad”.
Fuente
Tomado de The Communication Initiative. Traducción libre de La Iniciativa de Comunicación.
Cesar G. Victora, Adam Wagstaff, Joanna Armstrong Schellenberg, Davidson Gwatkin, Mariam Claeson, Jean-Pierre Habicht Universidade Federal de Pelotas (Victora); Banco Mundial (Wagstaff, Gwatkin, Claeson); University of Sussex (Wagstaff); London School of Hygiene and Tropical Medicine and Ifakara Health Research and Development Centre (Schellenberg); y División de Ciencias Nutricionales, Cornell University (Habicht)