Comunicar derechos en el posconflicto. Caja de herramientas y estrategias

Comunicar derechos en el posconflicto. Caja de herramientas y estrategias (caja y videos), es el resultado de un esfuerzo conjunto entre el Banco Mundial y la UNESCO con el financiamiento del Nordic Trust Fund del Banco Mundial.
El objetivo de esta publicación es ofrecer a quienes trabajan en contextos de posconflicto herramientas de comunicación, libertad de expresión y acceso a la información, que puedan ser de utilidad en sus esfuerzos para diseñar, implementar, e impactar en la política pública y potenciar los derechos humanos de víctimas del conflicto armado en Colombia.
Comunicar derechos en el posconflicto ha sido construida con el convencimiento de que la comunicación, la libertad de expresión y el acceso a la información son la base de un sistema eficiente y eficaz de protección y promoción de los derechos humanos y de que el complejo ecosistema comunicativo de hoy, debe estar imbricado estructuralmente en la concepción, ejecución y retroalimentación de las políticas públicas. La comunicación, la libertad de expresión y el acceso a la información son derechos que protegen otros derechos. Si estos derechos se restringen, toda la estructura de protección y promoción de los derechos humanos sufre. Y sufren también la democracia y el desarrollo sostenible e inclusivo.
PALABRAS PREVIAS
¿Por qué ubicar la comunicación y el acceso a la información en el centro de la agenda de los derechos?
Somos seres comunicativos. Mucho antes de la escritura, hombres y mujeres se ocuparon de, en paralelo con la supervivencia más básica, dejar diversos registros de su existencia, de sus percepciones del mundo, de sus miedos, victorias y pérdidas. Desde los dibujos de la cueva de Lascaux a la complejidad lingüística que James Joyce nos ofrece en Ulysses, fuimos añadiendo capas de sofisticación al ecosistema comunicativo.
La actividad de buscar, recibir y transmitir información, ideas, conocimientos, arte, está tan fuertemente inscrita en nuestro ADN, que parte significativa de la historia de los derechos humanos – y de sus violaciones – se encuentra ubicada en la conquista del quizás más especial de todos nuestros derechos: la libertad de comunicar, de hablar, de pensar.
Haga un rápido repaso por la historia humana y revise por qué figuras como Sócrates, Je-sucristo, Galileo o las mujeres científicas de la edad de las tinieblas (entonces conocidas como brujas), fueron condenadas, muchas veces brutalmente, por expresar algo que molestaba a los poderosos. Sin embargo, precisamente porque lo hicieron, garantizaron un sinnúmero de derechos a las generaciones que les siguieron.
La libertad de expresión (la comunicación) y el acceso a la información son derechos que protegen otros derechos. Si hay restricciones, toda la estructura de protección y promo-ción de los derechos humanos sufre. Y sufren también la democracia y el desarrollo soste-nible e inclusivo.
Fundamentalmente, esta caja de herramientas y estrategias se trata de eso. De la certeza de que la comunicación debe estar en el corazón de un sistema eficiente y eficaz de protección y promoción de los derechos humanos. La comunicación es una condición sine qua non de lo anterior. Cuanto más amplia sea la libertad de expresión, cuanto más profundo el acceso a la información y la transparencia, cuanto más eficientes las políticas de comu- nicación y más abiertas las posibilidades de encuentro y debate entre los seres humanos, mayores las probabilidades de que ciudadanos y ciudadanas vean salir del papel las pro- mesas de la Declaración Universal de 1948 y, hacia el futuro, vean convertidos en realidad los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.
La comunicación en las múltiples etapas de las políticas públicas
Los valientes lectores que continuán su lectura de esta caja de herramientas y estrategias después de los párrafos anteriores, seguramente se estarán preguntando: y todo esto, ¿cómo se convierte en herramientas que transformen la vida de la gente? Es una pregunta absolutamente legítima. El derecho a la libertad de expresión, el acceso a la información y las posibilidades de encuentro y comunicación son un fin en sí mismo, justamente porque nos hacen ser más humanos. Por lo tanto, este podría ser un texto que tuviese por objetivo ocuparse del valor intrínseco, teleológico de la comunicación. Nada más.
Sin embargo, no es ese nuestro objetivo. Queremos entender la comunicación y el acce- so a la información como medios para la conquista de otros derechos. Hay innumerables rutas que podríamos tomar para llegar a este destino; la elegida acá es la que entiende la comunicación como un ecosistema complejo que debe estar imbricado en la concepción, ejecución y retroalimentación de las políticas públicas.
Piense en una política pública cualquiera. En una democracia, ¿cuál es el momento T0 de esta política pública? La respuesta es el proceso electoral. Es allí donde la sociedad decide cuáles propuestas quiere ver implementadas y cuáles no. ¿Hay comunicación en esta etapa?
¿Y el momento T1? Una vez electos, los tomadores de decisiones deben empezar el pro- ceso de planificación de las políticas que van a implementar. De nuevo, ¿está presente la comunicación aquí?
Y continuemos... T2: aprobación legislativa. T3: implementación/ejecución. T4: monitoreo y evaluación. T5: retroalimentación y reinicio del ciclo electoral.
En cada una de las etapas del diseño e implementación de una política pública cualquiera, hay palabras clave presentes: información, participación, diálogo, empoderamiento, miti-gación de riesgos, corrección de rumbos, rendición de cuentas... En todos estos quehace- res hay robustos aspectos comunicativos y de acceso a la información.
A estas alturas, usted, lector juicioso, se estará preguntando: ¿por qué todo este esfuerzo para subrayar lo obvio? Y es aquí donde reside el segundo pilar de esta caja de herramientas y estrategias: aunque parezca evidente, la comunicación, comprendida en su com- plejidad, diversidad y amplitud, debe estar incorporada en la ruta integral de las políticas públicas; cambiar este escenario es central para la eficiencia misma de las políticas que buscamos implementar.
Vendedores de tamales o bomberos
Es muy frecuente que los profesionales de la comunicación sean convocados a sumarse al desarrollo de las políticas públicas, ya al final del proceso. Por lo general, para comunicar la política, el proyecto, la actividad o la iniciativa que los tomadores de decisiones y/o formuladores de políticas han diseñado. Son convocados a vender el tamal. Una nueva política de becas, la inauguración de un nuevo hospital, un cambio reciente en la política de ciudades inteligentes. No importa. Los comunicadores, con todo ya cocinado, son convocados para convencer a la gente de que esto o aquello es relevante, que les va a servir para algo o que tienen que participar.
Por otra parte, cuando los problemas surgen, y van a surgir siempre, los tomadores de de- cisiones y/o los formuladores de políticas públicas se acuerdan de que hay comunicadores en sus equipos. Como eficientes bomberos, deben apagar los incendios generados por la cobertura crítica de los medios, por una imagen viralizada en las redes sociales, por una palabra fuera de lugar o por un informe negativo de un organismo internacional.
Esta visión acotada, reducida del papel de la comunicación en el desarrollo de las políticas públicas y, en consecuencia, en la garantía de los derechos de todos y todas, es el principal problema que esta caja de herramientas busca enfrentar. Para seguir navegando por estos mares, tenemos que ponernos de acuerdo en los instrumentos de navegación; como mínimo, es central saber leer el mapa del tesoro:
- La eficiencia y eficacia de las políticas públicas (o, si queremos, la buena gobernanza del Estado) está fuertemente conectada a una presencia estructural de la comunicación y del acceso a la información desde el momento inicial de estas mismas políticas.
- La comunicación no es un software que se compra en una tienda o que se contrata en una consultoría. Decidir incluir la comunicación en el momento inicial de una política pública, de manera sostenible y estratégica, significa estar dispuestos a hacer los es- fuerzos necesarios para comprender las complejidades del ecosistema comunicativo y de acceso a la información, e identificar las piezas del rompecabezas necesarias para la adecuada ejecución de la política X o Z.
- Por lo tanto, no hay fórmula mágica o un tamaño único. El ecosistema ofrece distintas herramientas que serán más o menos útiles, dependiendo de la política en cuestión. Cuanto más compleja la política, mayor la probabilidad de que se demande máxima eficiencia de muchas de las piezas del rompecabezas comunicativo.
Martillos, destornilladores, pinzas, clavos...
¿Qué herramientas y estrategias hay dentro de la caja? La muchas veces subrayada comple- jidad del ecosistema comunicativo lleva a una conclusión inexorable: pueden ser muchas las cajas de herramientas que ofrecen insumos para afrontar el problema que nos ocupa: mejorar las políticas públicas por medio de la comunicación y del acceso a la información. Si es así, ¿qué ofrece la caja que usted tiene en sus manos?
Quizás sea importante empezar por aquello que esta caja no tiene, por las herramientas y estrategias que, por limitaciones de espacio y amplitud, no va encontrar aquí y que no por eso son menos relevantes. Habríamos podido desarrollar en profundidad, por ejemplo, toda la estructura regulatoria de los medios de comunicación (concentración de medios, órganos reguladores, etc.); la formación de los profesionales de la comunicación (calidad de las escuelas de periodismo, etc.), o la formación de ciudadanos y ciudadanas alfabetiza- dos mediática e informacionalmente. Pero no es así. Sin embargo, son temas de la más alta relevancia, que deben considerarse como parte de la realidad, al desarrollar una política o estrategia de comunicación.
La elección del contenido de esta caja está umbilicalmente conectada con una preocupa- ción de fondo: no se trata de construir una caja de herramientas y estrategias para impactar cualquier política pública al azar. El horizonte es mucho más acotado: se trata de reunir insumos que permitan, en un contexto de posconflicto, impactar políticas públicas que po- tencien, a través de la comunicación y del acceso a la información, los derechos humanos de las víctimas, población vulnerada durante el conflicto armado.
Si este es el edificio que queremos construir, las herramientas e insumos necesarios se vuelven más claros. En primer lugar, necesitamos los cimientos. Hay una estructura jurídico-institucional que amalgama todo lo demás: el acceso a la información pública (Módulo 1). Sin este cimiento, hay un fuerte riesgo de que todo lo demás sea un castillo de naipes que se desmorone con el primer viento fuerte.
¿Acceso para qué? El cielo es el límite al contestar esta pregunta. Exactamente por eso, es que es preciso establecer prioridades. En un proceso de posconflicto es innegable, como demuestra la experiencia internacional, que la búsqueda de la verdad, la protección y va- loración de la memoria y, por ende, los procesos de perdón y reconciliación están en el núcleo de la agenda de derechos (Módulo 2).
Muchas son las herramientas comunicativas que pueden ser utilizadas valiéndose de la es- tructura jurídica del acceso a la información y del horizonte de búsqueda de la verdad y valoración de la memoria, con un objetivo último de protección y promoción de los derechos de las víctimas: el periodismo (Módulo 3), con sus funciones tradicionales y altamente vigentes de información, generación de agendas y presentación de pesos y contrapesos; la comunicación comunitaria (Módulo 4), con su mirada particular, contextualizada, conec- tada con las realidades más diversas; las TIC (Módulo 5), con las oportunidades (y riesgos) que ofrecen para potenciar las dos anteriores miradas; o las estrategias con finalidades mu- cho más específicas como las campañas de mercadeo social (Módulo 6) o el eduentretenimiento (Módulo 7). Esta caja ofrece a órganos del gobierno, del Estado y a organizaciones de la sociedad civil que diseñan e implementan políticas públicas, un conjunto coherente y complementario de herramientas de comunicación, para la construcción de políticas y estrategias, las cuales busquen ampliar la participación de los ciudadanas y ciudadanos colombianos, víctimas del conflicto armado.
¿A quiénes, entonces, se dirige esta caja? No tenemos dudas de que los contenidos desa- rrollados pueden ser relevantes para actores en distintas posiciones jerárquicas de las instituciones mencionadas en el párrafo anterior; desde un Ministro de Estado, hasta un funcionario que ejecuta la política en el territorio; desde el presidente de una ONG, hasta las y los colaboradores que organizan el apoyo a las víctimas. Tampoco tenemos dudas de que podrá ser útil para los ciudadanos y ciudadanas que deseen saber más sobre cómo la comunicación y el acceso a la información pueden contribuir a la protección de sus derechos. Sin embargo, es cierto que esta caja será particularmente relevante para algunos actores específicos: aquellos y aquellas que, dentro de las instituciones del Estado o de la sociedad civil se encargan de diseñar, aprobar y ejecutar estrategias y políticas de comunicación. Voceros, comunicadores, jefes de prensa del gobierno, entre otros, son los actores que, se espera, tendrán especial vínculo con los contenidos que siguen. Lo mismo es válido para los que están del otro lado de la ventanilla, en la sociedad civil: periodistas, comunicadores comunitarios, influenciadores digitales, entre otros tantos, que usan la comunicación para comentar, seguir, criticar, monitorear las políticas públicas y que también encontrarán en los contenidos que siguen insumos para su labor.
Hay un pequeño manual de instrucciones para el uso de esta caja. En primer lugar, un paso necesario: para que la comunicación sea eficiente, hay que entender el contexto en que está siendo producida, en este caso, el escenario del posconflicto, caleidoscopio con varios fractales importantes, entre ellos la Ley de Víctimas y los Acuerdos de Paz. En segundo tér- mino, presentamos algunas claves particularmente relevantes con las que deben pensarse todos los módulos – en particular cómo apoyar la inclusión, la diversidad y la pluralidad, quizás uno de los mayores desafíos éticos de hacer comunicación en un escenario con un conjunto tan multifacético de víctimas. Por esta razón, después de estas palabras previas, la Introducción continúa profundizando en estos temas. El mensaje es claro: el tema de la inclusión y la diversidad es transversal y es parte de todas las herramientas y estrategias presentadas en esta caja. Aunque por razones pragmáticas un organismo decida elegir una estrategia en particular relacionada con una política pública específica, nuestra enfática recomendación es que ella debe estar totalmente empapada del enfoque diferencial, explicado más adelante.
Antes de dar paso al contexto colombiano más específico, es importante subrayar otros dos elementos relevantes para las demás herramientas: no hay política de comunicación eficiente sin un fundamento en la evidencia; esta es clave, tanto para el diseño de las estrategias de comunicación, como para los componentes de monitoreo y evaluación de la misma política (Módulo 8). Y, por último, la clara preocupación por temas de la más alta relevancia en este admirable mundo nuevo cada vez más digital, entre ellos, la seguridad digital, la privacidad y el manejo responsable de la Internet (Apéndice).
Los contenidos de la caja fueron estructurados con un conjunto de elementos comunes: hay una muestra de casos nacionales e internacionales en todos los módulos como par- te del aprendizaje, hay recomendaciones puntuales para los diferentes actores y, si usted está accediendo a esta caja en una plataforma electrónica, hay contenidos transmedia que complementan los contenidos de cada módulo.
La idea es que este sea un contenido vivo, de usabilidad real en el quehacer cotidiano de las instituciones que trabajan con la protección y promoción de los derechos humanos de los millones de ciudadanos y ciudadanas que fueron víctimas del conflicto. Es importante seguir esta aventura teniendo este recordatorio siempre presente.
Español
304 páginas
Página web del Banco Mundial
- Log in to post comments











































